El homenaje más esperado por Edgardo Rivera Martínez

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Jauja tenía una deuda pendiente con el autor que la inmortalizó en una de las mejores novelas de la literatura peruana contemporánea. Esta ciudad andina y alguna vez cosmopolita le rindió homenaje a Edgardo Rivera Martínez, quien se emocionó, bailó y cerró su discurso con un “¡Que viva Jauja!”

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Fotos: Asociación Cultural Xauxa Tiempo y Camino 

Y llegaste a Jauja. Tienes 80 años y tu ciudad te celebra. Recorriste otra vez sus calles estrechas, a lo lejos sigue el nevado Huaytapallana, aquel que te gustaba mirar desde el segundo piso de tu casa. Así, empleando la segunda persona, Edgardo Rivera Martínez construyó País de Jauja, novela que con intensidad poética evoca sus años de adolescencia en un ambiente en que lo occidental y andino confluyen con armonía, a través de un “diálogo feliz” que aunque distante es acaso una utopía lírica que el autor vivió.

El sábado 5 de octubre se inauguró en Jauja una muestra en homenaje a su más destacado escritor, quien hace poco cumplió ocho décadas y hace 20 años publicó la novela que ha inmortalizado a esta ciudad, ubicada en el departamento de Junín y que fuera más cosmopolita que Lima hasta la década del 1950 debido a la llegada de personas de varios países del mundo para curarse de la tuberculosis y otras afecciones respiratorias.

En la Beneficencia de Jauja se realizó la ceremonia de inauguración de la muestra Edgardo Rivera Martínez, una literatura andina de amarus, unicornios y ángeles, que fuera preparada hace unos meses en la Casa de la Literatura Peruana y que ha sido llevada a su tierra natal por iniciativa de la asociación cultural Xauxa Tiempo y Camino. Cientos de personas aplaudían al momento de que el homenajeado ingresaba al local junto a su esposa Bertha Martínez.

 

Edgardo Rivera Martínez bailando una muliza jaujina con su esposa Bertha.
Edgardo Rivera Martínez bailando una muliza jaujina con su esposa Bertha.

“Aquí se hallan mis raíces más hondas, aquí nací y nacieron también mi hermano Miguel, mis antepasados maternos, mis hijos y nietos. Jaujina es mi esposa, Jauja es el escenario de País de Jauja, modo de conjunción cultural, apertura de lo andino a lo universal”, dijo a sus paisanos don Edgardo, emocionado y al destacar el proceso de recuperación arquitectónica de la ciudad, cuyas construcciones republicanas y algunas coloniales son la prueba de una ciudad que conoció en otras épocas el esplendor y que está en riesgo de perder ese patrimonio.

El final de la ceremonia tuvo sabor a fiesta. Edgardo Rivera Martínez bailó con su esposa una muliza jaujina interpretada en vivo por un conjunto musical y a manera de despedida el escritor gritó: ¡Que viva Jauja!, proclama secundada por sus paisanos que ofrecieron el homenaje más esperado por el narrador que luego dejaría el cielo azul y el sol por la neblina de Lima.

 

 

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