Un recorrido por el mundo de Abraham Valdelomar

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La Casa de la Literatura Peruana presenta una exposición en homenaje por los cien años de la publicación de El Caballero Carmelo,  el cuento que dio inicio a la consagración de Abraham Valdelomar como una gran figura de nuestras letras. Presentamos un breve recorrido por la belle epoque del Conde de Lemos. 

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Por Jaime Cabrera Junco

Palabras para definir a Abraham Valdelomar. Genio. Irreverente. Iconoclasta. Dandy. Egocéntrico. Auténtico. Estos adjetivos calzan en el poeta y narrador iqueño que murió a los 31 años de edad dejando una obra encaminada a consolidar un estilo que ya revelaba un prolijo dominio del lenguaje y que lo han convertido en el mejor cuentista de inicios del siglo XX.

“Su producción desordenada, dispersa, versátil, y hasta un poco incoherente, no contiene sino los elementos materiales de la obra que la muerte frustró. Valdelomar no logró realizar plenamente su personalidad rica y exuberante. Nos ha dejado, a pesar de todo, muchas páginas magníficas”, escribió sobre él su amigo José Carlos Mariátegui en su obra 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana.

“Abraham Valdelomar y el cuento modernista”, se lee en una gigantografía que se ve en lo alto de la fachada de la Casa de la Literatura Peruana. Este es el título de la exposición en homenaje por los cien años de la publicación de su cuento más representativo: El Caballero Carmelo, aquel del gallo “esbelto, hidalgo y altivo” ambientado en el Pisco de su niñez y que enviara en 1913 a un concurso literario del diario La Nación bajo el seudónimo de “Paracas”.

Una fotografía clásica muestra a Valdelomar con la caballera engominada, raya en medio y espejuelos redondos que solo se apoyaban en su nariz. Se hacía llamar El Conde de Lemos y tenía una personalidad que avasallaba. En esta muestra de homenaje encontraremos fotografías poco conocidas, caricaturas, cartas y también el manuscrito de su novela inédita Almas prestadas. Heliodoro, el reloj, mi amigo. Son tres salas dedicadas a este muestrario del mundo del narrador, quien -según afirma Oswaldo Reynoso– era de tal genialidad que detrás de cada sustantivo empleaba cuatro adjetivos sin que estos repitieran su calidad.

“La familia Valdelomar era de clase media iqueña, entonces era gente muy modesta y no era dada a la literatura. Por eso todos estaban muy deslumbrados con este milagro: que de ellos naciera una persona como Valdelomar. Tuve la suerte de heredar su biblioteca y allí empezó mi afición a la lectura”, comentó en una entrevista que nos concediera hace un tiempo el pintor Fernando de Szyszlo Valdelomar, sobrino de este “milagro” como lo llamaba su familia y que viajaba dictando conferencias en varias ciudades del Perú.

 

¿EL PALAIS CONCERT…ES RIPLEY?

ABRAHAMPOST2LEEEl café bar más popular de la época de Valdelomar se llamaba el Palais Concert. Hoy se encuentra remozado, ha vuelto a tener brillo pero es el local de una tienda por departamentos. Las fotografías expuestas muestran a este centro de reuniones de la intelectualidad de la época, a aquel Jirón de la Unión más bohemio, con hombres con sombrero en forma de hongo y vestidos con saco y corbata. Allí se reunía Colónida, agrupación liderada por Valdelomar que publicara una revista del mismo nombre y que tenía afanes renovadores e iconoclastas. Además de las imágenes también se observa el primer número de esta publicación definida como “revista quincenal de literatura, arte, historia y ciencias sociales”.

“Valdelomar era un mulato simpático, alegre, vivaz, más bien rollizo que flaco, aunque él detestaba a los hombres gordos. ‘¡Quítenme ese hombre gordo que me mancha el paisaje!’, solía decir cuando veía pasar a lo que él llamaba un ‘filesteo redondo'”, evoca Luis Alberto Sánchez, amigo del narrador y autor de un libro titulado precisamente Valdelomar o La belle epoque. “Sin él –agrega Sánchez-, sin su perspicacia, sin su fina sensibilidad probablemente no habrían existido ni (César) Vallejo ni (Alcides) Spelucín ni (José Carlos) Mariátegui…en fin todo lo que se llama la Generación Colónida”.

En 1912, Valdelomar participó fervorosamente en la campaña presidencial de Guillermo Billinghurst -conocido con el apodo de ‘Pan Grande’-, quien luego de su triunfo le otorgó la dirección del diario El Peruano y posteriormente, en mayo de 1913, lo designó como secretario en la embajada del Perú en Italia. Fue en Roma donde terminó de escribir El Caballero Carmelo y a través de una carta la expresaba a su madre, María Pinto, sus esperanzas de la consagración:

“El cuento se llama El Caballero Carmelo, en él hago una relación de uno de los incidentes de nuestra vida en Pisco. Como verás, allí hablo de Roberto y de todos. Me dice Enrique (Bustamante y Ballivián) que es muy posible que me lleve el premio, pues los trabajos mandados son muy inferiores al mío. Ojalá la suerte me favorezca, que este pequeño triunfo es más tuyo que mío”.

En una de las paredes de la sala 16 puede leerse este cuento que va pasando a través de un proyector. En urnas de vidrio se exhiben las publicaciones de Valdelomar así como libros de estudios sobre su obra, entre ellas una tesis de 1972 titulada La soledad de Valdelomar. En la sala 15 se observan las fotografías de su velorio en Ayacucho, donde murió el 3 de noviembre de 1919 luego de tropezar al bajar las escaleras en medio de la oscuridad. Y sobre este episodio se tejió la leyenda de que el escritor cayó en medio de un silo. Sin embargo, un recorte del diario La Prensa, del 6 de noviembre, y que el visitante de esta exposición podrá leer, dice que Valdelomar “cayó de tres metros cuarenta centímetros…dejándole dos dedos de la mano derecha dislocados y agudísimos dolores en la columna vertebral”.

Fueron 31 años fugaces los que vivió Valdelomar, seis de los cuales dedicados con intensidad a su vida literaria que han marcado con fuego la literatura del Perú. Esta exposición que presenta la Casa de la Literatura nos transporta al mundo de Valdelomar, quien a casi cien años de su muerte sigue siendo una influencia permanente en nuestras letras.

 

DATOS: 
  • La muestra “Abraham Valdelomar y el cuento modernista” se puede visitar en el local de la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Áncash 207, Cercado de Lima)
  • Hay visitas guiadas de martes a domingo, de 10:30 a.m. a 7 p.m. El ingreso es libre.
  • La exposición estará abierta hasta el 17 de noviembre.
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