Pepe Cabana, el cuentacuentos silencioso

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    A la voz de "mukashi, mukashi", Pepe Cabana empieza sus narraciones. (Foto: Kamishibai Perú)
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    Ha revolucionado la forma de contar historias. Lleva por el mundo la cultura ayacuchana. Trabaja con artesanos de esa región. Recicla.

    ¿Olvidó Marca Perú a alguien en su visita a Nebraska?


    Por Daniel Robles Chian* ([email protected]

    “You are very nice, peruviaaan”, le gritan voces polacas mientras intenta entrar al baño. Pepe Cabana, el cuentacuentos peruano que debutó en el bar El Ekeko, ha sido invitado a Polonia para que el placer de escucharlo y verlo actuar no sea exclusivo de oídos y ojos latinos. En su presentación, se encuentra parado frente a cerca de 60 niños y adultos que lo observan como si fuera el nuevo alumno de la clase. Ahora ya tienen la certeza de que un peruano no necesariamente anda en llama ni va descalzo. Pepe narra en español y Michal Malinowski, el director del Museo Mubabao de Varsovia, traduce en polaco.

    • ¿Cómo conectas con un público que no entiende tu idioma? – pregunto
    • La mirada, el tono de voz y la persona conmueven a la gente. Contar cuentos es universal. Es como la música – dice Pepe.

    No se equivoca. Los niños no se paran de la alfombra de color verde navideño. No es el típico salón con paredes; es uno al aire libre para llevar mejor la temperatura de verano. El clima que los invita a jugar en el campo que tienen alrededor tampoco los distrae. <<Mukashiii, mukashiii>> gritan todos. Significa “érase una vez” y es la marca con la que Pepe inicia todas sus historias.

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    Michal Malinowski, el director del museo de cuentacuentos, hizo un seguimiento del trabajo de Pepe por Youtube y asegura que presenció uno de los mejores espectáculos de uno de los mejores artistas, no solo narradores, del continente hispano. Y no dudó en invitarlo. Vía mensaje electrónico, el director teclea que el mejor cuentacuentos del estilo japonés kamishibai de América Latina tenía que pisar su país. Ahora, quiere a Pepe de vuelta una vez más.

    El kamishibai o teatro de papel es una forma de contar historias a través de la voz y mostrando las escenas que se relatan en pequeños retablos de madera apoyados en la parte posterior de una bicicleta. Pero no hay tradición que no pueda adaptarse y no hay cultura que no pueda fusionarse. Pepe reemplazó los retablos originales del kamishibai por los retablos ayacuchanos. Japón y Ayacucho en una sola escena.

    • En este arte encontré la forma de unir mis raíces – dice Pepe. Su ascendencia japonesa se la debe a su madre; la de la Tierra de los Muertos, a su padre.

    En el mundo, quizás sea el primer cuentacuentos que haya utilizado retablos ayacuchanos sobre una bicicleta para sus presentaciones.

    Pero en este trabajo en el cual se envidia y se copia mucho, alguien no tardará en replicarlo.

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    IMG_0241En Polonia es un invitado de lujo. Compartió sus cuentos en cinco ciudades como Poznan y Varsovia, y encontró allí un gran respeto por la cultura latinoamericana y el idioma español. En la capital polaca, su figura apareció retratada al costado de tres letras nada desagradables: TED. La charlas TED de Varsovia, esas conferencias que han brindado el micrófono a personajes tan destacados como Bill Clinton, Bill Gates y Al Gore, ahora reservaban su auditorio para el cuentacuentos. “Inspiradores para inspirar”, titulaba el programa.

    • No podía ni ir al baño tranquilo porque los polacos me veían y me felicitaban – dice el invitado de lujo. Querían que la nueva patria de Pepe comience con <<P>>, pero que ahora tenga tres sílabas.

    Pepe es un trotamundos al lado de una bicicleta y un retablo ayacuchano. Ha sido invitado a trece países como España, Argentina, Bolivia, México, Paraguay, Estados Unidos y Cuba. En el 2004, fue invitado a Colombia, al festival de cuentacuentos “AbraPalabra”, uno de los más reconocidos en el mundo en ese aspecto. Asistieron los 100 mejores narradores del globo, que fueron acompañados por la música de Fito Páez. A partir de ahora, los 60 niños y adultos polacos sentados en la alfombra de color verde navideño ya no solo conocerán al Perú por Machu Picchu o el cebiche, sino también por un cuentacuentos.

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    Ahora, en Lima, recuerda el punto de quiebre de esta nueva vida. En marzo del 2002, el cuentacuentos cambió las oficinas por los cuentos. Trabajó como diseñador, director de arte y director creativo en agencias de publicidad como Mayo Draft FCB, en las cuales recibía un salario al que todo peruano quisiera aspirar.

    Pero se cansó de hacer sonreír al producto o a la empresa; quería diseñar sonrisas en las personas.

    Escapó del mundo de la publicidad y encontró en contar cuentos su vocación y una forma de compartir enseñanzas, valores y sonrisas con los demás. El director polaco  quedó fascinado por la forma cómo Pepe combinaba las palabras y las ilustraciones. Pero cayó rendido por los mensajes que transmitía:

    • En un mundo lleno de violencia, Pepe abre la imaginación a un mundo de paz en el cual todos contribuyan para lograrlo – dice Malinowski.

    Cada narración es una lección de vida. También una risa garantizada: “Los sombreros son mágicos. Cuando aparecen, todo el mundo desaparece”- bromea Pepe, que en sus inicios como cuentacuentos pasaba un sombrero entre el público para recolectar sus primeras monedas en el oficio. En ese par de noches en el bar El Ekeko, un silencio incómodo lo sacudió en el final de una de sus historias: los oyentes no se percataron de que había acabado de narrar el cuento.

    Un cuentacuentos no es necesariamente esa persona extrovertida que no para de hablar en las conversaciones grupales; ese charlatán que piensa que puede sacarte una risa con cada frase que dice o ese hombre-espectáculo que quiere crear un cuento a partir de un tic nervioso de su próxima víctima.

    No.

    Pepe Cabana es un cuentacuentos tímido.

    Cuando comenzaba su carrera artística y recibía los primeros silencios del público tras acabar algunas de sus historias, asistió a un taller de cuentos de un profesor francés llamado Francois Vallaeys. En dos meses de curso, solo contó dos historias y, como cuando estaba en el colegio, lo hizo porque así lo obligaba el programa.  “Era de los alumnos de perfil bajo, no decía nunca nada”, confiesa el cuentacuentos. Tiempo después, Francois envió un correo a sus alumnos más destacados y a otros reconocidos actores del medio local para invitarlos a una parrillada en su hogar. Quería presentarles un proyecto. Pepe, el cuentacuentos silencioso, estaba entre los destinatarios.

    • Pensé que se trataba de un error. En principio, dudé si asistir- dice entre risas Cabana.

    Finalmente asistió, aunque más tarde de la hora de invitación. No, no por respetar la criolla “hora peruana” o por ser vegetariano.

    Pepe Cabana, el cuentacuentos que hablaría en TED, quería pasar desapercibido.

    Sin embargo, a un talento, tarde o temprano, se le termina descubriendo. Francois, cerca de la parrilla, vio llegar a Pepe y gritó: “Ahí estááá Pepe Cabana Kojashi, el narrador de cuentos japonesessss”. Las personas, con copas de vino en mano, lo miraron asombrados, aplaudieron y gritaron. Cuando entra a los auditorios, minutos antes de su presentación, lo primero que hace no es hablar. Es observar.

    Pero el narrador de cuentos japoneses ha extendido aún más su lazo con Ayacucho. Ya no solo es el narrador de cuentos japoneses, sino el de relatos con tradición andina. En su último libro, “Por el camino del dragón”, la región serrana y sus costumbres son protagonistas en la historia.

    Pepe es un portador de la cultura peruana por el mundo.

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    Pepe no es un showman. Un cuentacuentos no es un showman.

    Esta fue la razón por la que se separó de un grupo de cuentacuentos en sus inicios. Ellos veían el oficio solo como un espectáculo, pero Pepe iba más allá de la risa: lo veía como una forma de compartir y transmitir valores. El narrador siente una pasión por las historias inversamente proporcional a su gusto por el pepino. Esa hortaliza no la pasa.

    Cabana es un cuentacuentos que recicla y que revaloriza la cultura andina. Los títeres de sus presentaciones los hace con el cartón de cajas de pasta dental, con hojas de periódico y con los rollos del papel higiénico. Las maderas de los retablos ayacuchanos las construye con las tiras y retazos que los carpinteros ya no utilizan. Las pequeñas tabletas de madera que hace chocar en cada espectáculo se han convertido en su propia marca personal.  También las encontró en una carpintería. Pasaron de ser retazos de madera inservibles a ser acompañantes protagónicos de Pepe en su aventura del kamishibai. El personaje físico de un ratón, protagonista de su primer libro, lo hizo con corcho. Pero Pepe advierte: “No escojo las maderas de las carpinterías por azar. Tampoco es seleccionar por seleccionar”. El cuentacuentos trabaja con artesanos de Ayacucho, ellos se encargan de pintar los retablos y de darle ese estilo único de la región. A algunos solo les importa que les paguen, aunque Pepe quiere que entiendan su proyecto; que lo hagan no solo por dinero, sino también por cariño. Sus retablos cruzarán un océano para posar frente a 60 polacos sentados en una alfombra de color verde navideño.

    • Llevo por el mundo la obra de los magníficos artesanos del Perú – dice, orgulloso.                       
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    El ratón realizado con corcho. Personaje de su libro «Ratón, ratón, ¿qué tanto estás buscando hoy?»

     

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    En México, en el 2013, hubo una competencia de cuentacuentos para ingresar al Record Guinness. Narradores de diversos países tenían que relatar la misma historia en diferentes idiomas uno tras otro. Conforme pasaba el tiempo, los espectadores podían salir si se aburrían o quedarse escuchando si les interesaba. Si todos los narradores terminaban de contar la historia, y se mantenía durante todo este tiempo una cantidad mínima de oyentes, entraban en el record. Cada cuentacuentos relataba su historia en un tiempo cercano a diez minutos. Pepe, el narrador silencioso, representó al Perú.

    • Un cuento para adultos, es para un adulto. Un cuento para niños, es para todos – dice Pepe.

    Los cuentos de Cabana no tienen público objetivo: son universales. En la presentación de su último libro, señoras de 50 o 60 años no aguantaban la risa por las dinámicas con el público que realizaba el cuentacuentos:

    • Porque la familia siempre está en las buenas y en las….- decía Pepe, que le cedía la voz al auditorio.

     

    • Malaaaaaas- repetía un divertido público.

    La fila para obtener los sellos de dragón en su libro (porque los autógrafos solos son muy aburridos para Pepe) estaba compuesta por niños, jóvenes, adultos y ancianos. Todos tenemos un niño dentro; Pepe todavía guarda las colecciones de los muñecos de Star Wars que coleccionaba desde pequeño. Aunque nos advierte que ha salido una nueva colección, esta vez son más grandes.

    • El Imperio Contraataca fue la mejor de todas- dice.IMG_1216

     

     

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    Pepe es de perfil bajo, pero no quiere que lo olviden. Muchos jóvenes, entre los cuales me incluyo, descubrimos antes de nuestra fiesta de promoción lo complicado que es hacerse el nudo de la corbata. Si tuviéramos las tarjetas de presentación que Pepe alguna vez elaboró, no teclearíamos en Youtube “cómo hacer el nudo de la corbata”; sino que iríamos en búsqueda del trozo de cartulina que alguna vez nos entregó. Para que no acabase en el tacho, Cabana ilustró los pasos para lograr esta hazaña manual en el reverso de su tarjeta. Pepe no quiere que lo olvides. Quiere ahorrarte un mal humor.

    El cuentacuentos cambió el mundo de la publicidad y de la comodidad económica por compartir sus historias y así diseñar sonrisas en rostros ajenos. Él también sonríe, y ese sincero gesto se acentúa al recordar que gracias a este cambio, ahora puede estar más tiempo con su familia, desde preparar la lonchera a sus hijos hasta promover la lectura en ellos. Dentro de la lista de regalos navideños, siempre hay un libro. Aquello no tiene precio.

    Pepe quiere que nadie esté ajeno al placer de los cuentos. Es por ello que tiene un programa radial llamado “Amigo de los Cuentos” y busca que el kamishibai se realice de manera permanente con talleres extracurriculares en escuelas y academias.

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    • ¿Qué es más importante en el kamishibai: la historia, la forma de narrarlo, el material visual o la música?- pregunto.
    • El protagonista es la historia, no el narrador. Lo demás es complementario. Un narrador nunca debe olvidarlo- dice Pepe

    En escena, Pepe Cabana es el centro de atención. Pero como buen cuentacuentos, reserva el protagonismo a la historia; él es secundario. El perfil bajo de un narrador, incluso en una presentación, puede ser la clave del éxito.

     

     

    *Daniel Robles Chian. Estudiante de Comunicación y Periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Cuarto ciclo. Ha realizado prácticas en la Editorial Etiqueta Negra y colabora actualmente con la revista del Club Regatas. 
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