Miguel Ángel Asturias hijo busca rescatar a su padre del olvido

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Miguel Ángel Asturias Amado, de 77 años, se dedicó a la ingeniería y actualmente reside en Buenos Aires. Vino a Lima para participar en la Feria del Libro de San Borja. (Foto: Jaime Cabrera)
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El heredero del Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias se inclinó por las ciencias. Actualmente a través de una fundación busca promover la obra de su padre, especialmente en Guatemala, donde sus posturas políticas e incluso acusaciones de racismo lo postergaron injustamente. De visita en Lima conversamos con él.

 

Por Jaime Cabrera Junco

Se llama igual que él, se le parece físicamente, pero su vida profesional enrumbó por un camino distinto. Lo suyo son las ciencias, la ingeniería electromecánica para ser más exactos, pero ser el hijo de Miguel Ángel Asturias y llamarse exactamente igual, más que una carga le parece una responsabilidad. No todos somos hijos de un Nobel de Literatura y de estos no todos asumen la tarea de preservar la memoria de un escritor virtuoso, pero al que se lee poco aun en su propio país, Guatemala.

“Elegí mi carrera no solo porque me gustaban las ciencias duras, sino porque inconscientemente no quería ser el hijo de Miguel Ángel Asturias. Pero no por un tema de cariño o amor sino por la responsabilidad, porque ya no sos una persona independiente sino que te comparan siempre con tu padre. Para mí llevar el nombre de mi padre fue una responsabilidad muy grande y a medida que fui creciendo fue tomando mayor envergadura, y a medida que mi padre iba teniendo más éxito como escritor cada vez iba siendo un peso más grande para mí”, reconoce Miguel Ángel Asturias Amado, quien visita por primera vez Lima para participar en la feria del libro promovida por el distrito de San Borja.

Aunque podríamos suponer que es el primogénito, en realidad Miguel Ángel fue el segundo hijo del Nobel. El hermano mayor, Rodrigo, fue quien tuvo inclinaciones por las letras, pero su militancia en un movimiento guerrillero lo alejó de su padre no solo geográficamente. Rodrigo adoptó como seudónimo Gaspar Ilom, nombre de un indígena rebelde de la novela Hombres de maíz, considerada la obra maestra de Asturias.

Miguel Ángel Asturias padre nació en Guatemala en 1899. Se graduó de abogado en 1923 con una tesis titulada El problema social del indio, la cual le valdría severas críticas por considerar que sus argumentos eran racistas. En ella, Asturias se mostraba a favor de la migración foránea para mezclarse con la etnia indígena. “En ese momento mi padre respalda esa posición, pero inmediatamente viaja a Europa, donde encuentra otras posiciones, estudia el mundo indígena y comienza a ser el defensor más importante de sus derechos”, sostiene su hijo.

Aunque literariamente su obra más difundida es El señor presidente (1943), en Leyendas de Guatemala (1930) y en Hombres de maíz (1949), se evidencian su interés en explorar el mundo indígena, y sobre todo de su revalorización. “Luego de tres o cuatro lecturas recién pude introducirme en el mundo de Hombres de maíz, un libro complejo, pero exquisito”, señala Asturias hijo.

Escritor y político

Miguel Ángel Asturias recibió el Premio Nobel de Literatura en 1967, siendo el segundo autor latinoamericano reconocido con esta distinción. Ejerció el periodismo, fue diputado, trabajó como diplomático y vivió en el exilio. Cuando se desempeñaba como embajador en Buenos Aires, su hijo Miguel Ángel se fue a vivir con él.

“Cuando llego a la casa de mi papá en Argentina, había una gran fiesta, y entonces vi entre otras personas a Atahualpa Yupanqui. Me di cuenta que mi padre formaba parte de ese mundo y que alternaba con intelectuales y artistas”, recuerda Miguel Ángel hijo, quien estudió la carrera universitaria en Buenos Aires y sigue viviendo allí aunque con intermitentes viajes a Guatemala para impulsar la Fundación Miguel Ángel Asturias que preside con el objetivo de preservar la obra de su padre.

Asturias, el Nobel, tuvo que vivir en el exilio por sus discrepancias políticas con el gobierno de su país y radicó en Europa, especialmente en Francia. Moriría en Madrid en 1974, pero sus restos fueron llevados a París, en el cementerio Père Lachaise.

El legado de Asturias

La celebración de los 50 años del otorgamiento del Nobel hizo que el nombre de Asturias volviera a sonar tras un olvido literario y la tarea de preservar el legado recae en Miguel Ángel hijo, único heredero vivo de Asturias. En 2016 había entregado al Archivo General de Centroamérica, en Guatemala, la biblioteca personal del Nobel conformada por 3,200 piezas entre los que se encuentran los originales de sus primeras novelas y poemas, así como revistas y periódicos donde colaboró.

“Hemos logrado hacer un museo de Miguel Ángel Asturias, que es muy chiquito y que está en la entrada de La Antigua Guatemala. Eso está abierto al público. Es un museo muy chico, pero por fortuna logramos tenerlo. Hace dos años doné la biblioteca de mi padre en Guatemala, la cual estaba muy abandonada. Los libros se encontraban en mal estado y están siendo restaurados. El plan nuestro y del Archivo General es que los libros estén a disposición del público y de los especialistas. Esperamos recaudar fondos a través de la fundación para digitalizar especialmente los libros más deteriorados y ponerlos en línea. Desgraciadamente no hay fondos para la cultura en Guatemala”, señala Asturias Amado.

El aniversario del Nobel también impulsó la reedición de su obra completa conformada por más de 40 libros, tarea realizada en Guatemala por el sello F&G Editores, cuyo cometido es volver a poner a Asturias a disposición de nuevos lectores y a un precio asequible. Hasta ahora se han publicado siete obras y se irá completando el resto de manera progresiva.

“Desgraciadamente Guatemala no le ha dado nada a Miguel Ángel Asturias”, señala su hijo al consultarle sobre por qué no hay en su país una casa museo como las hay de otros Nobel de la región: Pablo Neruda, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, por ejemplo. “La casa que es mía, que fue la última casa de mi padre en Guatemala, está prácticamente destruida y uno de los proyectos de la fundación es tratar de hacer una Casa de la Cultura, pero es necesario reconstruirla a través de fondos internacionales”, comenta con desazón.

Vigencia de su obra

Es cierto que la tarea de un escritor consiste en crear sus obras, en tratar de expresar con palabras una interpretación personal y orginal del mundo. Lo que ocurra después puede ser cuestión de azar. El éxito y el fracaso están allí agazapados. En el caso de Asturias es necesario volver a acercarlo a sus lectores, sobre todo cuando su obra es de una valía que trasciende lo político.

“Sus novelas muestran una Guatemala y una América Latina con problemas sociales, políticos y económicos, descritos de una manera maravillosa, literariamente, pero denunciando los problemas que existen en estos países. En el caso, fundamentalmente de Guatemala, estos problemas siguen existiendo. Han ido cambiando, pero los problemas de fondo siguen existiendo, por lo tanto es importante que la juventud lea a Miguel Ángel Asturias para que se pueda dar cuenta de qué cosas siguen existiendo y qué cosas no. Miguel Ángel Asturias sigue vigente porque pensaba en una América Latina unida”, afirma su hijo.

-¿Podría definir en breves palabras a su padre?
– Un ser comprometido con su vida y con su tiempo -señala Asturias hijo-.
-Un innovador -añade la esposa de Asturias Amado, quien recuerda que eso decían de él en Argentina.

 

 

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