Martha Hildebrandt: «No soy una criticona, soy una estudiosa del lenguaje»

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Para entrevistar a Martha Hildebrandt no solo hay tener cuidado con lo que se dice sino en qué circunstancia uno la encuentra. Cuando llegué a su casa ella tenía un fuerte dolor de cabeza y aunque pudo cancelar la entrevista (quizás hubiera sido una buena opción) prefirió recibirme y responder mis preguntas. Bienvenidos a la función de la palabra de la doctora Hildebrandt.

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Tiene 86 años y ha perdido la visión de un ojo y apenas puede ver por el otro. De aquella mujer enérgica que guapeaba periodistas en el Congreso queda algo todavía. Ella siempre se jacta de decir que es mandona. Acaba de publicar el libro Mil palabras y frases peruanas (Editorial Planeta) y es la homenajeada de la edición de este año de la Feria del Libro Ricardo Palma. Son las once de la mañana. Estamos en su estudio rodeados de libros.

¿Se siente usted una vigilante de la lengua correcta?
Vigilante no es la palabra, porque reconozco la libertad de la gente de hablar como le dé la gana. Yo advierto a quienes están interesados en hablar bien y no quieren hablar mal. De ninguna manera lo hago en un modo autoritario.

Se lo pregunto porque Marco Aurelio Denegri se refirió a un comentario que hizo usted sobre él en una entrevista en El Comercio. Esto lo llevó a decir que en materia lingüística usted se cree la última chupada del mango
(Esboza una sonrisa) Sí lo oí. ¡Pero qué fea comparación! Eso de la última chupada del mango es una expresión de analfabetos. Es una expresión vulgar, no me parece adecuada, pero en fin cada uno es dueño de su lenguaje. Lo que sí quisiera decir es que esa conversación, porque no la puedo llamar reportaje -aunque empezó como tal-, derivó en una conversación amical, casi familiar porque yo le tengo cariño a Marcela Robles…hablamos a calzón quitado, como se dice, y no debí decir lo que dije.

Especialmente el  «que no joda»
Sí, pero yo digo «que no joda» todo el tiempo. Es parte de mi vocabulario diario, porque yo tengo tres malas palabras: mierda, carajo y joder. Yo no me escandalizo de eso, pero admito que no estuvo bien.

Una de los puntos que sostiene el señor Denegri es que el hecho de que el uso sea el ‘amo’ del lenguaje da pie a que se impongan barbaridades
Siempre se han impuesto. El error siempre se impone en el lenguaje, pues el lenguaje no es una cosa lógica. Hay barbaridades que antes lo eran y ahora son el non plus ultra de la normalidad. El pueblo es el amo de la lengua, a la cual cambia y le da también un sentido totalmente opuesto al que tenía inicialmente.

En ese sentido, ¿usted diría que los peruanos hablamos mal?
No. Es que no hay «los peruanos». Hay los peruanos cultos hispanohablantes, hay los peruanos quechuahablantes analfabetos, aymarahablantes…No se puede decir los peruanos si un aymarahablante es tan peruano como yo. Habría que decir los peruanos que hablamos castellano.

Entonces le reformulo la pregunta, ¿hablamos mal los peruanos que hablamos castellano?
Más o menos. Con diferenciación de culturas sobre todo. Las clases educadas están en crisis absoluta, porque ahora hay como cien universidades de las cuales ochenta son pésimas. Entonces los peruanos tenemos un habla culta peruana. Por ejemplo, está mal el dequeísmo, pero esta no es una mala manera de hablar exclusiva de los peruanos. Hay dequeístas en todas partes.

¿Y ese es el peor de los vicios del lenguaje?
Noooo…hay otros mil veces peores.

¿Cómo cuales?
No (hace una mueca de fastidio). En este momento no le podría dar un ejemplo, tengo un dolor de cabeza bastante fuerte.

En su libro Mil palabras y frases peruanas analiza las palabras que se crean en nuestra habla cotidiana, ¿Todos los días anda pendiente de estas palabras?
Cómo no voy a estar pendiente, si es mi objeto de estudio. Me interesan los neologismos que van saliendo, también me interesan para la historia las palabras que se van olvidando. Pero tengo una visión objetiva y casi médica del asunto. Yo no soy una criticona del lenguaje, soy una estudiosa del lenguaje.

¿Y todas las mil palabras y frases de su libro fueron planteadas por usted o algunas fueron sugeridas por El Comercio?
No. ¡Qué me va a sugerir El Comercio! Bueno, luego de que publiqué mi libro El habla culta, El Comercio me pidió que escribiera unos articulitos de divulgación, pero cortos para que fueran leídos. Entonces accedí y por ocho años lo hecho. Entonces, estos son los artículos que han sido publicados, y que fui escogiendo a medida que la realidad me los presentaba. Mi interés lingüístico no es normativo (para decir «así se habla bien», «así se habla mal»), sino descriptivo. Me interesa el lenguaje como cosa viva.

Y que va cambiando cada día y que trae nuevas palabras…
Y que vienen por la televisión algunas, sobre todo mexicanismos. Inclusive Cantinflas y el Chavo del Ocho son responsables de algunas.

¿Los medios de comunicación tienen alguna responsabilidad en el habla? Usted dijo alguna vez que los periodistas son los peores enemigos del lenguaje.
Algunos. Algunos lo son por falta de cultura. Nuestra educación secundaria es pésima y aun la educación universitaria o pseudouniversitaria también es de mala calidad. Y todo depende del hogar de donde ha salido ese niño. Si ese niño nace en un hogar de intelectuales, sin ningún mérito va a hablar bien. Sin ningún esfuerzo, no le va a quedar más remedio que hablar bien. En cambio un niño que nace en un hogar de quechuahablantes semianalfabetos que hablan un castellano bastante distorsionado se va encontrar en la escuela primaria con otro castellano, le va a costar mucho trabajo. La cosa es injusta, pero así es la vida: injusta.

¿Y está bien que en los medios de comunicación se utilicen expresiones del habla popular como ‘cuadrar’ o los ‘anticuchos’ de un congresista?
Sí, porque ya son términos que empezaron como dialectales en un nivel casi policial y se han impuesto. ¿Los anticuchos? Por qué no. Depende de la calidad del diario, por ejemplo El Comercio no va a poner ‘anticuchos’, pero el Trome lo puede poner.

Entonces también se puede poner ‘cuadrar’

¿En qué sentido?

Por ejemplo, «El presidente cuadró a su ministro»

Ah no, a mí me parece muy bonito eso. Cuadrar no tiene nada de malo. Es lengua culta familiar, no de lengua culta formal ni para un discurso, pero si el que lee el diario lo entiende, entonces está bien.

¿Cree que Internet y el uso de los teléfonos celulares han empeorado el lenguaje?
Mejor no hablemos de eso, porque yo soy alérgica al progreso (ríe). Con las justas entiendo mi celular y he visto una computadora solo por fuera. Estoy a un siglo de distancia de eso. No es para mí.

Lo decía porque en los mensajes de texto o en el chat, por ejemplo, algunos escriben «tb» en lugar de «también»
Eso es lo de menos. Lo importante qué están comunicando con esas abreviaturas. ¡Cojudeces! (para decir otra mala palabra). Eso es lo que a mí me espanta, el tiempo que se usa en decir verdaderas tonterías. Claro que eso se dice también sin en el teléfono, pero esa es la moda.

LA LECTURA Y LA PÉRDIDA DE LA VISIÓN

La pérdida progresiva de la visión dice usted que es lo peor que la ha pasado y que incluso hubiera preferido estar en silla de ruedas.
Por su puesto, porque mi vida ha sido leer y ahora me tienen que leer.

¿Cuánto solía leer antes y ahora cómo ha cambiado el ritmo?

Todo lo que podía, horas de horas. ¿Cómo ha cambiado el ritmo? El ritmo es el del lector que tenga. Pero oigo mucha televisión y allí me entero de las noticias del día que es una cosa importante.

Ha dejado de leer periódicos entonces
Me los leen. Antes leía seis
, ahora cuatro.

Hace unos años, en una entrevista le preguntaron quién era su escritor favorito…
¿Y quién dije que era?

Gabriel García Márquez, ¿sigue siéndolo o ha cambiado de gustos?
Favorito no, pero es un gran escritor. Hay otros también. Gabriel García Márquez fue un descubrimiento entero de habla castellana que revolucionó la novela.

Y qué me dice de Mario Vargas Llosa…
Muy buen novelista, muy buen escritor.

Y siempre le sigue encontrando errores, por ejemplo, en sus últimas novelas…
Las últimas novelas no las he leído. Primero o porque no he tenido tiempo o visión. Las primeras las tengo papeletizadas, he apuntado, subrayado, porque me han parecido interesante -no porque me parezcan malas. Tengo estudiado el lenguaje de Vargas Llosa hasta cierto punto cronológico. Lo dejé de leer a partir de La fiesta del Chivo.

Y de las novelas de Vargas Llosa que ha leído ¿cuál es la que más le ha gustado?
Algunas son preciosas y de todo tipo. Algunas me han hecho reír a carcajadas.

¿Y entre La ciudad y los perros y Conversación en La Catedral, cuál le gustó más?
Conversación en La Catedral. Esa es una obra definitiva, importantísima. Y además que ha creado una frase que ya es de todos: ¿en qué momento se jodió el Perú? Es una frase que es ya clásica, aunque felizmente se equivocó un poco porque ya no estamos jodidos (ríe). Estamos en una etapa de bonanza, estamos saliendo de un atraso infinito y vamos bien. Yo creo que él no repetiría.

Y, finalmente, doctora, ¿tiene planeado publicar otro libro después de este último?
Noooo.. si acabo de publicar este. Además, a mi edad ya no se hacen planes (sonríe).

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Jaime Cabrera Junco (Lima, 1979). Periodista cultural y director de Lee por gusto. Ha trabajado en los diarios Expreso, El Comercio y Perú21, donde esta web comenzó como blog. Ha sido docente de cursos de periodismo digital en la Universidad de San Martín de Porres. Actualmente es jefe del Equipo de Promoción Literaria de la Casa de la Literatura Peruana.

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