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El género de terror y fantástico suelen ser vistos como artes menores sin tener presente su tradición y calidad. ¿Acaso Edgar Allan Poe o H.P. Lovecraft no prestigiaron el género? La periodista y escritora argentina Mariana Enríquez sostiene que hay una visión distorsionada a partir de productos como el cine que están orientados únicamente al entretenimiento.

 

Por Jaime Cabrera Junco
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Es subeditora del suplemento Radar, el estupendo magacín cultural del diario argentino Página/12, donde además sobresalen también plumas como la de Rodrigo Fresán. Apareció precozmente como escritora con la novela Bajar es lo peor. Tenía 21 años cuando la publicó, pero la venía escribiendo desde los 17. A este libro le siguió Cómo desaparecer completamente, una novela que salió recién diez años después, en 2004. Luego Mitología celta (2007), un ensayo; y Los peligros de fumar en la cama (2009), cuentario que acaba de ser reeditado por la editorial peruana Santuario. Hace poco publicó el libro de crónicas Alguien camina sobre tu tumba: mis viajes a cementerios. No le molesta que la cataloguen como una escritora de terror porque cree que el género tiene y ha tenido grandes autores como Edgar Allan Poe, H.P. Lovecraft o Stephen King. Aunque en su biblioteca los libros de terror son mayoría, su labor como periodista hace que no sea una lectora que se encasille en el género. Así, por ejemplo, considera al francés Emmanuel Carrère como un gran descubrimiento. Además, el año pasado publicó una biografía de la escritora argentina Silvina Ocampo y prepara otra de un escritor que aún no puede decir quién es. El periodismo es su cable a tierra, y el oficio que la pone en contacto con el mundo, pues la vida de escritora en congresos, ponencias o charlas académicas no es lo suyo. Eso es lo que nos dice en esta charla la periodista y escritora Mariana Enríquez.

 Mira y escucha aquí la entrevista

Dices que desde niña te gustaban las historias de fantasmas y las leyendas que te contaba tu abuela. ¿Allí tendríamos que remontarnos para pensar en el origen de la escritora que eres ahora?
Ese puede ser el germen, sí, y un poco las  lecturas muy tempranas. Yo empecé a leer de la biblioteca de mis padres que era amplia e irrestricta, pues podía agarrar el libro que quisiera, no me controlaban demasiado eso. Así que desde muy chica empecé a leer una mezcla de literatura infantil con lo que se puede llamar literatura para adultos, y siempre, desde entonces, entre las historias que me contaba mi abuela y de lo que leía, también tenía ganas de contar, de escribir.

¿Y esas leyendas de tu abuela tenían que ver con relatos sobrenaturales?
En general sí, como suelen ser las leyendas populares de cualquier lugar, que también tienen una parte sobrenatural, a lo mejor más fantástica que terrorífica.

¿Qué lecturas dirías que fueron determinantes o estimulantes para este camino literario?
Bueno, primero de Argentina sobre todo Cortázar, Borges, los grandes cuentistas fantásticos, y ya de más grande Manuel Puig y Silvina Ocampo, aunque ella por lo rara que era. Luego, muchísima narrativa fantástica, sobre todo inglesa y norteamericana como  William Faulkner, Flannery O’Connor. A eso se añade la narrativa inglesa gótica-fantástica desde el Frankenstein, de Mary Shelley; Drácula, El extraño caso del doctor Jeckyll y Mister Hyde, Otra vuelta de tuerca, de Henry James.

MarianaEnriquez2¿De estos clásicos del terror cuál fue el que más te impresionó?
Por motivos diferentes tres. Frankenstein porque me interesaba mucho el personaje de Mary Shelley y el mundo que la rodeaba. De allí Drácula porque me gustan las historias de vampiros, y Otra vuelta de tuerca porque es sutil, porque va más allá del terror clásico.

Tu primer libro fue Bajar es lo peor, una novela que, según contaste, empezaste a escribir a los 17 años. ¿Cómo surge ese acercamiento a la escritura? ¿Era un acto espontáneo sin ninguna pretensión?
No tenía ninguna idea de propuesta estética o técnica. Tenía 17 años. Escribía por lo que había leído y un poco de mi experiencia de adolescente muy urbana. Después tuve más clara la conciencia de lo que quiero decir, de por qué estoy escribiendo, pero sigo escribiendo para mis amigos, les sigo mandando capítulos para ver si les gustan o no. Luego he pasado a una etapa más profesional entre comillas, donde ya la someto a un editor y entro a una corrección del texto mucho más pulida. Tengo una relación muy vívida con la literatura por suerte.

¿Te consideras una escritora de terror?
A ver, yo no solo escribo terror. Ese es el tema. Pero no tengo ningún problema en que me digan que soy una escritora de terror, porque Poe fue un escritor de terror, porque Stephen King es un escritor de terror, como Lovecraft, incluso Henry James…me parece es una tradición fantástica, una de las más dignas a la que uno puede pertenecer. Creo que hay cierto desprecio por el género porque tiene que ver con el entretenimiento, de ahí que hay una idea totalmente absurda. Y, además, porque hay otros exponentes del género en otros medios como el cine de terror que, en general, es bastante flojo de calidad y que no está hecha con el cuidado que se merecen capas más oscuras de las personas como el miedo. El miedo se merece mucho más que una emoción barata. En ese sentido, yo no solo escribo terror, escribo periodismo, escribo crónica, realismo de vez en cuando, pero no me molesta que me digan que soy una escritora de terror porque está buenísimo serlo.

¿Qué tanto tienen que ver tus obsesiones con los temas sobre los que escribes?
En general tengo varias.  La adolescencia me interesa mucho, como también la periferia, es decir, escribo bastante sobre personajes que viven en la periferia de Buenos Aires, pero también me interesa mucho escribir sobre mujeres jóvenes. Después hay una fascinación por lo sobrenatural. Ahora, hay algunas obsesiones que se fraguan en la infancia y que terminan en la literatura. Yo nací a fines del 73, así que tenía 2 años en el inicio de la dictadura militar, la cual era una dictadura de las más sangrientas aunque la sangre no era algo que se viera, sino que la figura de la muerte era el desaparecido, era el cuerpo sustraído que no está. Eso es muy fantasmal ¿no?  Y lo que ocurrió fue que cuando tenía unos 8 años al volver la democracia, hubo una suerte de catarsis colectiva en la que mediáticamente, en libros y en los juicios a los dictadores, empiezan a aparecer detalles mórbidos de lo que ocurría en ese tiempo tan silencioso. Mi casa no era de militantes, pero era un hogar de personas conscientes de lo que estaba pasando, cosa que a mí me obligaba a un doble silencio. En mi casa se hablaba de los crímenes de los dictadores, pero si llegaba a la escuela tenía que fingir que lo ignoraba todo. No sé cuánta gente estaba fingiendo, cuántos compañeros de escuela tenían padres desaparecidos. A mí eso, todo lo que metafóricamente se pueda disparar a partir de esas situaciones, son temas que inevitablemente aparecen en mi literatura.

Lo tienes incorporado de manera inconsciente entonces
Sí, pero tiene que ver con la infancia, con haber crecido en ese ambiente muy particular. Yo he conversado con gente que ha pasado otros momentos de violencia política muy alta -en nuestros países todos lo han pasado- y es muy diferente la experiencia, la experiencia de Argentina era una experiencia de silencio, sin cuerpo, sin sangre, sin detonaciones, con enfrentamientos aislados de los que ni te enterabas, era realmente terrorífico, era como vivir en una casa embrujada donde pasaban cosas detrás de las paredes a las que nunca ibas a llegar, creo que eso me marcó muchísimo en cuanto al tipo de obsesiones que después afloran en la ficción.

 

 

EL GÉNERO DE TERROR Y LA BANALIZACIÓN

Mariana Enríquez al principio de esta charla es un poco cortante, pero va soltándose y se vuelve más locuaz. Comenta, por ejemplo, que procura escribir en las mañanas y que la rutina del trabajo en el periódico y la universidad donde enseña, la obliga a escribir más cuentos y no novela, pues requiere de mucho más tiempo. Afirma que aunque la literatura es algo importante, pero no le gusta eso que suelen llamar vida de escritor, ni mucho menos hablar de literatura con solemnidad y repetir lo mismo en entrevistas o congresos.

 

LosPeligrosMarianaE¿Crees que el género de terror no se toma en serio, que se le mira más como un campo ligero, que puede derivar en un producto del mercado como una película?
Sí, es un fenómeno relativamente nuevo, es decir, que se subestime al género de esta manera, que se considere que es una literatura que solo deben leer los jóvenes, lo cual es una locura. Por ejemplo, Otra vuelta de tuerca me parece una novela central, o Stephen King, que es un autor  con el que puedes entrar a la literatura. A mí me encanta el cómic, la novela policial, el tipo de prestigio que se consume en el medio literario no me interesa para nada.

¿Qué opinas de libros como Crepúsculo?
Si estuviera bien escrito me gustaría muchísimo, pero es muy malo (ríe). Por ejemplo, Juego de tronos me encanta, me parece que estuviera hablando del mundo de hoy, es un texto absolutamente político que está hablando de las alianzas políticas y de la brutalidad del mundo de hoy contextualizado en una sociedad medieval. Y Harry Potter también me gusta muchísimo, entiendo perfectamente por qué es una saga que funcionó, pues es una narrativa para las nuevas generaciones y tiene un respeto enorme por la generación anterior que es la generación hippie. Las narrativas populares a veces son despreciadas y uno las lee y dice ¿cómo esto no va a ser una narrativa popular si está hablando profundamente del mundo en el que vivimos?

Quizás el desprecio va por la cuestión mercantil, por el fenómeno masivo que genera como una moda
Sí, pero eso es otra cosa. El fenómeno de mercado existió casi siempre con todo y el mercado tiene la capacidad de crear fenómenos con artistas o textos que son malos, como por ejemplo, Crepúsculo que es un texto malo en todo sentido, políticamente es flojo, en el sentido de que no cambia nada, es una novela romántica sin matices. El mercado puede crear fenómenos como Los Vengadores que es super berreta (de mala calidad) sobre todo comparado consigo mismo porque el cómic es bastante bueno. Las películas tienen guiones muy berretas, pero el mercado puede poner productos que son buenísimos, creo que está en el lector y en su capacidad de leer y de crítica, discernir esto. Al trabajar en periodismo cultural me preocupa que haya agentes culturales que pueda compartir sus gustos con argumentaciones no con desprecios o ninguneos.

Me sorprendió, gratamente por supuesto, la mención que hiciste en una entrevista a la novela Los eunucos inmortales, de Oswaldo Reynoso.
Soy súper fan de Oswaldo Reynoso, me parece el mejor escritor en castellano (ríe).

¿Cómo así llegaste a ese libro?
Llegué a Reynoso por otro amigo escritor peruano que es Enrique Planas. Conocí a Enrique  en una feria, hicimos onda y me dijo “tienes que leer esto” y me dio Los inocentes al leerlo me dije “¿quién es este tipo? ¡Es un genio!” Y cada vez que venía a Lima traté de comprar los libros de Oswaldo, y Los eunucos inmortales me parece claramente el mejor de sus libros. También me gustó En octubre no hay milagros, pero me parece que es una novela más de su época y Los inocentes seguramente sería más importante para mí si hubiera crecido en Lima, pero aun cuando hay una vivencia que se me escapa, lo leo y digo “puta, qué bien”.

¿Cómo escoges los libros que te interesa leer?
Leo mucho por lo que me interesa que es el fantástico y el terror. Y allí tengo una serie de revistas a las que voy a buscar. Por lo general me guío por recomendaciones de gente en la que confío. Como también hago crítica,  a veces tengo que reseñar libros, por lo cual me veo obligada, en el buen sentido, a leer novedades, sobre todo de las cosas que no son tan obvias y a las que no voy a ir necesariamente.

¿Qué actividad te produce más satisfacción la lectura o la escritura?
La lectura sin duda alguna.

¿Y la escritura qué representa entonces?
La escritura es algo inevitable y como todo lo inevitable el momento de placer que te puede dar es gratísimo, pero el momento de sufrimiento también es muy profundo (ríe). Entonces, como cualquier necesidad tiene su parte un poco frustrante, a lo mejor hay cosas de las que no puedes escribir, tienes limitaciones. La escritura te enfrenta muchísimo más contigo mismo, que es una suerte valiosa, el privilegio, escribir es un privilegio, sobre todo en nuestros países, entonces…si tengo que elegir entre una cosa y la otra, por supuesto elegiría la lectura porque por supuesto primero soy una lectora, sino fuera lectora no escribiría además. Lo único que me da ganas de escribir más es leer.

 

LOS CINCO LIBROS FAVORITOS DE MARIANA ENRÍQUEZ

  1. El sonido y la furia o Luz de agosto, de William Faulkner.
  1. La carretera, de Cormac McCarthy.
  1. Cumbres borrascosas, de Emily Brontë.
  1. Los cuentos completos de Jorge Luis Borges.
  1. Pubis angelical, de Manuel Puig.

 

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