Marco Martos: «Somos raros los viejos que escribimos poesía»

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Marco Martos ha reeditado su poemario "Cabellera de Berenice" publicado inicialmente en 1991. (Foto: Marco Ramírez).
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En cuestión de poesía el Perú sí es país para viejos. Al menos así lo demuestra Marco Martos, quien sigue produciendo poesía con más de siete décadas encima. ¿Cómo ha variado de su modo de escribir poesía? ¿Por qué escribe tan seguido cuando antes se tomaba el tiempo de hacerlo? De poesía e incluso de su polémica con Marco Aurelio Denegri conversamos con el también presidente de la Academia Peruana de la Lengua.

Marco Martos ha reeditado su poemario "Cabellera de Berenice" publicado inicialmente en 1991. (Foto: Marco Ramírez).
Marco Martos ha reeditado su poemario «Cabellera de Berenice» publicado inicialmente en 1991. (Foto: Marco Ramírez).

 

Por Jaime Cabrera Junco
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El gusto por el ajedrez lo descubrió cuando era niño, prácticamente al mismo tiempo que su primer contacto con la poesía. Antes de ser conocido como poeta y muchísimo antes de ser presidente de la Academia Peruana de la Lengua, Marco Martos (Piura, 1942) fue integrante de la selección juvenil de ajedrez. Un cronista de deportes del diario La Prensa escribió en un artículo de 1962 que Martos era un buen ajedrecista y que era una lástima que se dedicara a la poesía. La ficha del poeta se comió al del ajedrecista, pero igual ha mantenido su predilección por el llamado deporte ciencia al cual le dedicó incluso un poemario –Jaque perpetuo (2003)-. ¿Qué ha aprendido del ajedrez? “Me ha dado cierto orden en la vida, una dosis mínima de cálculo, de planificación en hacer las cosas”, responde. La reedición de su poemario Cabellera de Berenice (Grupo Editorial Caja Negra, 2014) fue la excusa para esta entrevista con Marco Martos, quien afirma que regresa cada cierto tiempo a Piura porque de allá extraña el sol y el mar.

 

¿Cuáles fueron los primeros versos que escribió?
Están en la revista Harawi en el número 1 del año 1961. Esos pueden ser los primeros versos: «Soy un daltónico raro, todo lo veo negro. La estética abajo, lo bello puede ser feo».

Y en ese momento tenía una respuesta de por qué escribe poesía
No lo sé, era una gana interior de expresarme y de sorprenderme al ver que eso que hacía en papelitos le interesaba a otros.

¿Y ahora por qué diría que escribe poesía?
Porque para mí es tan natural como respirar. La poesía se me ha hecho algo habitual, algo a lo que consagro esfuerzos y también es fuente de satisfacciones y sufrimientos también, aunque más lo primero. Y también es una manera de resolver problemas que se presenta en la escritura y el deseo de darle a otros y encontrar un equilibrio, si cabe, entre las reglas internas de la poesía que vale para sí misma y el valor social de toda escritura que también es histórico, que pertenece a otros.

Una vez dijo que hay épocas en la que se escribe más poesía y épocas en la que se escribe más prosa. ¿Estamos en tiempos en que se escribe más prosa?
Bueno se publica más prosa, sobre todo en las grandes editoriales, pero la poesía siempre es efervescente, los jóvenes escriben poesía. Más bien los raros somos los viejos que escribimos poesía. Es raro en el contexto, pero creo que la poesía es la llama central de la literatura en general y podíamos decir que si una novela no tiene poesía se trata de simples acontecimientos, por eso las novelas pasan tan rápido y unas cuantas quedan en el corazón de los lectores.

¿Y qué me dice de la calidad de los poemas de ahora?
Bueno, como siempre sucede, pues hay algo en lo que se ha mejorado y hay algo en que todavía no se mejora. Se ha mejorado en el sentido de que como hay más información poética hay más posibilidades de un promedio elemental de calidad, ya no hay tanta disparidad entre la calidad de un poeta joven y uno de más experiencia, pero los grandes poemas o los grandes poetas siempre hay que señalarlos con los dedos de la mano en una sociedad determinada.

Usted también decía que hay tres tipos de poemas: los incipientes, los logrados y los poderosos
(Ríe) No sé cuándo habré dicho eso.

¿Y qué poemas poderosos tiene usted?
No lo sé, eso que lo digan los demás.

A mí se me ocurre, por ejemplo, Naranjita o Casti connubi
Esos poemas han sido repetidos muchas veces y han sido seleccionados por otros. Podemos pensar que los poemas o versos que más se repiten más o menos están siendo seleccionados por el tiempo, por alguna razón la gente los repite más y eso pasa con algunos de los poemas que he escrito.

PortadaCabelleraBerenicePor ejemplo de Naranjita me llamó la atención estos versos «Los animalitos que coleccionan diplomas para tener donde caerse muertos». Creo que podría aplicarse a estos tiempos también
Sí, el deseo de recibir honores y gloria que yo siempre he mirado entre paréntesis. Hay un dicho que me lo dijo un amigo y desde que lo escuché siempre me mantengo en guardia: «a los viejos se les engaña igual que los niños: con medallitas» (ríe).

Si viéramos nuestra historia en retrospectiva ¿qué momento o década de la poesía peruana considera que está en la cúspide? ¿Qué poetas sobresalen?
Bueno, el poeta que mejor podemos exhibir ahora es Carlos Germán Belli sin duda, que es el mayor de todos y quien ha conseguido mayores reediciones de sus libros y traducciones y mayor radio de llegada en el mundo, que aunque si bien la poesía no llega como la novela diría que en las principales universidades del país cuando se habla de poesía escrita en español se habla de Carlos Germán Belli ese es nuestro poeta emblemático y tenemos a Vallejo, a Eguren.

¿Vallejo es una montaña solitaria en un momento de nuestra poesía?
Vallejo es la cumbre más alta de la lengua española en siglos. Eso es lo que yo pienso y veo que otros ya están pensando lo mismo.

¿Qué tanto ha variado su manera de hacer poesía? ¿Podría hacerse una autocrítica?
Bueno, usted sabe que un joven corrige menos bien, prácticamente yo haría con mi poesía lo mismo que Vallejo si viviera haría con la suya. O sea Los heraldos negros, de Vallejo, es un libro notable por unos cuantos poemas y otros no son tan buenos. Yo podría decir lo mismo de mi primer libro, hay algunos poemas que no son muchos que están bien hechos y otros que no. Ahora, mi mayor logro es que con el tiempo la cantidad de poemas desechables, creo yo, es menor. Por ejemplo, en mi último libro, Caligrafía china, creo que están bien todos los poemas. Creo. Ahora son los lectores los que deben decidir.

Antes usted se tomaba mucho más tiempo para publicar poemarios, a razón de 6 libros en 30 años. Ahora publica muy seguido, ¿a qué se debe?
A que he aprendido a escribir más poesía. Y yo en los años 90 y justo con Cabellera de Berenice fue el libro con el que hice un estudio personal y que lo he continuado de las formas poéticas, no leer poemas sino ver los recursos de poesía que se han empleado a lo largo de siglos y tengo libros sobre eso y estoy constantemente mirando, por eso ahora mis poemas parecen más rítmicos, aunque en efecto lo son, ese es mi tema constante: perfeccionar la técnica.

Se le critica que repite los mismos temas, tales como la desconfianza en el lenguaje, el ajedrez, la contemplación bucólica y el amor.
Yo no quiero decir nada en contra de eso (ríe), creo que soy el poeta más variado de los que hay en el Perú, en el sentido temático. O sea, un libro sobre ajedrez, sobre música…digamos que no es tan fácil de hacer.

Si a lo Rilke tuviera que escribirle una carta a un joven poeta, ¿qué es lo primero que le diría?
Estoy pensando escribir algo sobre poesía dirigido a los jóvenes. Les recomendaría estudiar mucha técnica porque los temas los lleva cada persona.

¿Y qué define a un poeta?
Hay algo en que creían los simbolistas y es que escribir poesía es solo una consecuencia de ser poeta, de tener una mirada ávida sobre el mundo, el deseo de captar lo que ocurre en la vida y expresarlo en palabras.

¿Con qué versos podría definir su vida?
No sé (ríe y piensa unos segundos)…bueno, hay un verso que me gusta mucho y es de Paul Valery que creo que podría asumir. Dice así: El mar, el mar, siempre recomenzando. Creo que eso puede definir la vida también.

¿Se es poeta hasta morir o los poetas se retiran como los novelistas?
Bueno yo no me he retirado ni pienso retirarme. Creo que sí, creo que el poema admite la realización en una página, entonces uno puede siempre ser poeta.

 

 

 

MARCO AURELIO DENEGRI, LA ACADEMIA PARALELA

MarcoMartosPost2Marco Martos pertenece a la denominada Generación del 60, pero dice que inicialmente ni a él ni a sus contemporáneos -Javier Heraud, Antonio Cisneros, Luis Hernández, entre otros-  los incluían en ese grupo. En aquella década sus únicos amigos eran los del Club de Ajedrez de la Universidad Católica, pues rehuía las reuniones en los bares porque creía que tenía mala cabeza para el trago. Considera como su gran maestro al recordado poeta Washington Delgado. Remarca que como poeta alguna vez asumió un compromiso político, específicamente con la izquierda y fue al dirigir el diario Marka, cuyo suplemento cultural El caballo rojo estaba bajo la batuta del poeta Antonio Cisneros. Es profesor universitario en San Marcos, pero más que profesor se considera «un alumno viejo». Sostiene que los talleres de poesía no forman grandes poetas, pero ayudan a acortar camino para, quizás, llegar a serlo. ¿Qué es lo más antipoético que encuentra en Lima?, le preguntamos. «El ruido. El poco respecto a los otros respecto del ruido», responde.

 

Usted es presidente de la Academia Peruana de la Lengua, ¿alguna vez tuvo problemas de ortografía?
Sí, sí…siempre pensaba en la escuela que nunca iba a aprender esto y memorizaba palabras para no equivocarme y ahora mismo escribo con el diccionario al costado para no equivocarme. Pero sí tengo la intuición de cuándo puedo equivocarme.

¿Es Marco Aurelio Denegri muy ortodoxo con el lenguaje?
Él se ha constituido en una suerte de academia paralela, entonces cree que tiene la razón siempre. La academias han cambiado de actitud ahora son más comprensivas con los otros y más que ordenar, recomiendan, y en ese sentido, Marco Aurelio todavía se parece un poco a la academia española que fija y da esplendor, es así como él dice y no de otra manera, la vida y la lengua no es así.

Él dijo que usted no quiso debatir con él en su programa de televisión sobre un nuevo libro de la Real Academia de la Lengua
Bueno, lo puedo decir con todas sus letras: es un mentiroso. Yo no estoy para polemizar con él, pero ocurrió esto: él me invitó a través de su productora y dije que sí, luego me llamó ella para recordarme y le reiteré que iría. A su vez me dijo: «¿Algún mensaje para el señor Denegri?». Le respondí: «dígale que me trate bien». Y esta frase fue motivo para que él dijera que le había puesto condiciones. Yo a todos le pongo la condición de que me traten bien si les hago el favor de ir a su programa. Por eso digo que es un mentiroso.

No era entonces que no quería polemizar en su programa
¿Pero sobre qué iba a polemizar?

Sobre el libro que acababa de publicar la Academia sobre la ortografía.
Pero ni él ni yo somos la Academia. Bueno, yo la represento en cierto sentido y puedo defender los puntos de vista de la Academia no solo con Denegri sino con cualquiera, pero él no es una actividad superior a 22 academias, hay que saber ponerse en su sitio.

¿La gramática podría ir cambiando?
De hecho que sí, la gramática de ahora es un poco diferente a la de Cervantes aunque se parecen. Lo que cambia más lentamente son las estructuras, la gramática cambia menos que la ortografía y el vocabulario que es lo que más cambia. Aún así usamos muchas palabras que usaba el Cid o que usaban en Roma.

¿Y del habla popular peruana qué jerga o palabra le llama más la atención?
Hay una palabra que me llamó la atención a raíz de un incidente público en que una señorita bailarina salió con un futbolista y dijo que este le dijo: «tócame que soy realidad». Ella salió a contarlo a los diarios y otra señorita dijo «a este futbolista le falta una dosis de ubicaína». Esa palabra «ubicaína» es un invento peruano porque no existe en los diccionarios que es la capacidad de estar ubicado.

¿Hojea constantemente los titulares de los diarios populares?
Sí, aunque ahora hemos estado haciendo un diccionario de peruanismos y el periódico que comprábamos para encontrar peruanismos era el Trome.

¿Ha escuchado alguna vez la letra de un reguetón?

¿Qué le parece?
Bueno, no muy creativas en general, pero mire usted, si hacemos un paseo por las canciones a través de las décadas le voy a resumir algunos títulos: «Tengo el orgullo de ser peruano y soy feliz» en el año 70. «Sufre peruano sufre» y hay otra canción que ha pasado desapercibida: «Sufrir por gusto» y hay una cosa que dicen en una iglesia: «Paren de sufrir». Y ahora de Argentina vino una canción que da un poco de optimismo: «Envidia, me tienen envidia». Y ahora una chica que sale todos los días en los periódicos dice «soy soltera y hago lo que quiero». Me da mucha gracia ver cómo se moviliza el idioma.

 

 

LOS CINCO LIBROS FAVORITOS DE MARCO MARTOS

1. Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar.

2. El extranjero, de Albert Camus.

3. Las flores del mal, de Charles Baudelaire.

4. La tierra baldía, de T.S. Eliot.

5. Poemas humanos, de César Vallejo.

 

BONUS TRACK

Vea y escuche aquí nuestra conversación con Marco Martos

Lea dos poemas incluidos en el poemario Cabellera de Berenice:

 

CABELLERA DE BERENICE

Todo el tiempo me pareces un sueño
que camina, sale de sus mares naturales
y entra en la vida causando asombro.
En tu sonrisa percibo el encanto que ejerces
y el desencanto tuyo, por ahí,
en una veta profunda.
Tú, tan concreta, tan evanescente,
(esas contradicciones)
es en el dolor donde mejor
te muestras. Te he visto sufrir,
Berenice ¡y de qué manera!,
pero has estado serena en esa oscuridad,
y es que tienes luz propia
y para ti no hay negro pozo.
He aquí mi utopía y mi trabajo:
llegar a tu centro.
Tengo el convencimiento de ser
quien más te conoce, pero ésta
es mi sabiduría verdadera:
permanezco en los umbrales
donde me encegueces, mas conservo
los otros sentidos muy atentos
a lo que acontece con tu figura,
gusto, tacto oído, aguzados;
¡cómo hueles, Berenice,
tu olor jamás lo equivoco!,
ni tu voz suavísima,
ni la piel que contiene
y es tu límite.
Este es mi gusto:
permanecer a tu lado,
definirme como un hombre
de tu bandería,
por eso llevo tu aura,
te tomo de la mano,
me añudo contigo,
viajo en tu cabellera
por los espacios siderales.

 

 

EL PERÚ

No es este tu país
porque conozcas sus linderos,
ni por el idioma común,
ni por los nombres de los muertos.
Es este tu país
porque si tuvieras que hacerlo,
lo elegirías de nuevo
para construir aquí
todos tus sueños.

 

 

 

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