Luis Enrique Tord: «En mi literatura hay una tendencia a lo trascendente»

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Sus relatos son tan convincentes que unos investigadores árabes lo llamaron para que les muestre un supuesto documento hallado en el Cusco que decía que Cide Hamete Benengeli existía y que realmente fue el autor del Quijote y no Cervantes. Es que Luis Enrique Tord tiene una manera particular de vincular la historia y la literatura, a través de unos relatos que han sido denominados ‘indagaciones’.


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Luis Enrique Tord (Lima, 1942) pertenece a la Generación del
60
. Estudió Letras en la Universidad Católica, donde conoció a poetas como
Washington Delgado, Javier Heraud y Luis Hernández. Dice que su estadía en
Cusco de seis meses lo marcó, pues esa ciudad -la capital del Tawantinsuyo-
sería la inspiradora para sus relatos históricos que acaban de ser reunidos por
primera vez bajo el título de Revelaciones (Punto de lectura, 2011).Casualmente eso es lo que buscamos de él en esta entrevista.

 

Usted dice que su inclinación por la literatura fue una suerte de liberación frente a la rigidez de las ciencias sociales, ¿siempre tuvo vocación por la escritura?
Bueno, esa última parte que usted ha mencionado es principal, pues desde muy joven tuve la idea y la intuición de que iba a ser escritor. Entonces tuve un conflicto vocacional en la universidad, pues esta es una institución académica de estudios racionalistas y analíticos, en cambio ser escritor es inclinarse por el lado del artista que implica ser intuitivo.

Lo primero que escribió fue poesía, ¿la escribió cuando estuvo en la universidad o antes?
Sí, fue en la universidad, cuando tenía unos 19 años o quizás antes. Mi primer libro de poesía lo publiqué a los 21 años.

Si en la universidad encontró esa vocación por escribir, ¿por qué escogió la historia como carrera?
A mí me insatisfacía el Derecho. Como todo hijo de cierta burguesía limeña, esta era una carrera natural para los hombres de letras.

¿Es usted un historiador que además escribe ficción o un escritor que utiliza la historia como base en sus escritos?
Toda la información de carácter histórico y antropológico ha sido fundamental para mi literatura. Hay vasos comunicantes entre la creación y la historia. Mi literatura es muy singular, son ‘indagaciones’, como la ha denominado el crítico Ricardo González Vigil, pues mezcla la información de carácter histórico dentro de una obra literaria que aparece a veces como un informe.

En sus ‘indagaciones’ dice usted que no hay emociones ni sentimientos, sino ideas…
Quizás sea algo exagerado esto, aunque hay algunos relatos como Amarilis indiana que sí indagan en el alma femenina de esta poetisa. La mayoría de mis relatos son historias de las ideas.

Debo suponer entonces
que le gustan los relatos de Borges, basados en documentos históricos más que
en las vivencias de su autor. ¿Fue él una influencia?

Luis Jaime Cisneros, que era nuestro profesor de Literatura, nos dio a conocer Borges hace más de 50 años cuando no era tan conocido como es ahora. Yo no quería hacer lo que hacía Borges. Lo que fue para mí la revelación maravillosa fue la antropología del Perú y que tenía una herencia por delante. Empecé a indagar más a fondo la época del virreinato, lo cual me permitió ir más allá en mis relatos.

En sus indagaciones al haber información histórica el lector termina por creer que todo es cierto y no detecta qué no es real…
Por eso hablo de mis textos como relatos no como cuentos. El término «cuento» me parece muy pegado a la fantasía.

¿La fantasía no le interesa?
A mí gustan las cosas reales de gran envergadura como las ideas. No las emociones ni sentimientos.

 

CAMBIO DE HISTORIA

En el año 1962 la Revolución Cubana gozaba de unánime
simpatía sobre todo en Latinoamérica. Fue entonces cuando en su condición de
delegado estudiantil, Luis Enrique Tord firmó junto a otros estudiantes de la
Universidad Católica un manifiesto a favor de ese grupo de barbudos que
gobernaba Cuba. El resultado: Tord fue expulsado y al negarse a retirar su
firma la sanción se consumó. Luego ingresaría a San Marcos a estudiar
antropología, tendría de profesor a José María Arguedas, y conocería, a través
de sus viajes, a ese Perú andino mucho más olvidado que el de ahora.

¿Sus relatos son acaso ucronías sobre algunos hechos históricos de los que no se tiene mucha información?
Es verdad, pero también escribo sobre de lo que alguna forma pasó. Los siglos XVI y XVII están impregnados de eso que estoy contando.

¿Qué lo inspira a
escoger determinados temas para sus relatos?

Mi primer relato fue Oro
de Pachacámac
, lo presenté al Premio Copé del año 1979 que quedó en segundo
lugar. De allí empecé a desarrollar relatos con temas que me inquietaban hacía
tiempo. Además, algo muy importante, en mi literatura hay una tendencia a lo
trascendente. Detesto lo intrascendente, las historias de enamoramiento, eso
que llaman literatura light.

¿Cómo surgió ese cuento titulado Cide Hamete Benengeli,
coautor del Quijote
? ¿Fue un guiño al cuento Pierre Menard, autor del Quijote, de Borges?

Pierre Menard es más sencillo, una repetición del Quijote.
Borges es un escéptico, yo no. Hay un sesgo en mis relatos de cosas
consistentes. Siempre me preguntaba por qué Cervantes le atribuye el Quijote a
Cide Hamete Benengeli. Hay un contexto en la época que Cervantes vivió dentro
del cual la historia de las ideas están dando vueltas.

¿Y algunas de sus
indagaciones han servido para investigaciones históricas formales?

Sí. Después de que publiqué Oro de Pachacámac, María Rostowrowski escribió siete años después
un libro sobre la relación entre el dios Pachacámac y el Señor de los Milagros.

¿Y por qué dice que los
siglos XVIII, XIX y XX le parecen aburridos?

Aburrido es un término para designar algo que me no interesa
la pasión que me suscita el Renacimiento.

 

CINCO LIBROS
RECOMENDADOS POR LUIS ENRIQUE TORD

1.      1.  La violencia del tiempo, de Miguel Gutiérrez. Me
parece muy importante.

2.      
 2. El
gatopardo
de Lampedusa.

3.     3.   Memorias de Adriano de Yourcenar.

4.      4.  Guerra y Paz de Tolstoi.

5.      5.   Los
poseídos
de Dostoievski. 

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Jaime Cabrera Junco (Lima, 1979). Periodista cultural y director de Lee por gusto. Ha trabajado en los diarios Expreso, El Comercio y Perú21, donde esta web comenzó como blog. Ha sido docente de cursos de periodismo digital en la Universidad de San Martín de Porres. Actualmente es jefe del Equipo de Promoción Literaria de la Casa de la Literatura Peruana.

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