Luciano Lamberti: “Pienso la literatura como una reescritura de lo ya escrito”

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La conversación con Luciano Lamberti se produjo durante los días de la Feria del Libro de Lima Norte. (Foto: Jaime Cabrera)
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Conversamos con el escritor argentino Luciano Lamberti, un autor cuya prosa se mueve entre el realismo violento y lo fantástico. Ha publicado los libros de relatos El asesino de chanchos y El loro que podía adivinar el futuro, obras con historias de buena factura que le han valido elogios merecidos de la crítica, pero sobre todo de los lectores que lo han ido descubriendo.

 

 

Por Jaime Cabrera Junco
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Su prosa combina el realismo duro, seco, violento con ramalazos fantásticos. “Digamos que en vez de ir a terapia me siento a escribir y saco por ahí la basura”, ha dicho una vez. Como también ha dicho que su madre ha sido la fuente de todas sus historias. Nacido en la localidad de San Francisco, en la provincia argentina de Córdoba, Luciano Lamberti (1978) es un escritor que gracias a la reciente edición de la Feria del Libro de Lima Norte (Felino) pudimos conocer y empezar a leer. Aunque se inició en la poesía, sus libros de relatos El asesino de chanchos, y El loro que podía adivinar el futuro han merecido encendidos elogios. Sus cuentos transitan entre lo fantástico y la ciencia-ficción. Por ahora sus obras pueden conseguirse en Lima en versión electrónica, pero el próximo año El asesino de chanchos será publicado por Editorial Santuario. Esta es nuestra conversación con este narrador cordobés.

 

¿El hecho de que tus obras no hayan llegado a países como el nuestro se debe, además de haber publicado en editoriales pequeñas, a una actitud tuya de no figurar mucho?
No, tampoco voy a culpar a la editorial, que es una editorial pequeña o de pocas personas que hacen todo a pulmón y que trabajan por amor a la literatura. Por mi lado me gusta mucho que se difunda mi obra, uno es escritor cuando lo leen y que mientras más gente te lee, mejor. No soy esa clase de escritores que prefieren ser ignorados a ser leídos, porque es una actitud muy fácil la de preferir ser secreto a la de figurar y estar en la mesa de luz de los lectores.

¿Y eso está ligado a que se escribe para alguien?
Depende del momento de la escritura. Para mí siempre hay un primer momento en el que se escribe para uno mismo, para satisfacerse, para sacarse de encima esas imágenes e ideas que uno tiene. Las siguientes versiones, cuando uno corrige o reescribe lo hace para los demás, para que el hipotético lector sienta de determinadas formas, elabore determinadas hipótesis o se imagine cómo va a continuar la historia y que uno lo pueda persuadir para llegar a eso. Creo que Ray Bradbury decía que la primera escritura es con las ventanas cerradas y en la segunda uno se comunica con el otro, aunque ese otro sea un ente abstracto.

ElloroLamberti¿Cómo dirías que te hiciste escritor? En tu biografía se suele resaltar que tu entorno no era el propicio para que te dedicaras a la escritura. Tu padre era carnicero, mientras que tu madre ama de casa, y que fue por una tía que tuviste tus primeros libros
Bueno, mi caso es como la contrahipótesis de todas las teorías sociológicas. Mis padres fueron carniceros, en casa no había muchos libros, y de alguna forma yo soy el ejemplo de que si uno está destinado o tiene la voluntad de hacer algo lo puede hacer en un medio adverso. Tampoco es que mis padres se hayan opuesto, les divertía mucho que yo escribiera y un poco son la fuente de mis escritos, con sus historias, con su forma de ser. La vida familiar, la infancia… García Márquez decía que la infancia es la patria de un escritor. Uno no sale de allí, de ese imaginario, de ese mundo mítico y confuso de la infancia. Empecé a escribir desde muy chico. Estaba en la primaria cuando ya estaba escribiendo poemas para chicas que me gustaban y cuentos. Desde siempre fui muy lector. Y tuve la suerte de que una tía que trabajaba en una biblioteca hiciera una limpieza de libros fallados, y ella me los haya mandado a mi casa, y eso fue para mí un deslumbramiento. Fue el comienzo de la carrera como un lector más que escritor, aunque ese ese sea el primer paso para ser escritor.

Empezaste escribiendo poesía, ¿querías dedicarte en principio a este género y luego fuiste derivando a la narrativa?
Empecé escribiendo poemas junto con cuentos, pero la poesía fue mi primera vocación. Leía a Neruda y todas estas cosas…y escribía poemas como loco porque era un chico sentimental y solitario. Pero después como que empecé a abordar la narrativa y a entender muy lentamente cuál es la diferencia entre ambas: que el poema es quizás más musical, que llama más la atención sobre sí mismo, mientras que en la narración importa menos el lenguaje o la perfección del lenguaje. Es necesario que la historia sea buena.

¿Y cómo fuiste perfilando un estilo, una manera de escribir? En una entrevista te preguntaron cómo definías tu estilo y respondiste como «ciencia-ficción indie»
(Ríe) Bueno…no sé. Estilo es una palabra demasiado grande. Estilo es cuando vos leés una frase de escritor y ya sabés cuál es ese escritor. Creo que no pasa con todos los escritores, hay que ser un escritor de la talla de Borges para tener un lenguaje reconocible. No creo que tenga estilo todavía. Creo que es un proceso largo y que implica mucho trabajo, no es algo que surja naturalmente.

Pero sí debe haber algunas deudas literarias
Sí, soy un moroso total, sobre todo porque escribo mucho a partir de mis lecturas. Yo pienso la literatura en gran parte como una respuesta a cierta tradición, como una reescritura de lo que ya se escribió, o como mantenerse en los márgenes de ciertos libros que uno ama, que uno considera fundamentales. A mí no me interesa la originalidad ni lo nuevo per se.

¿Qué autores fueron importantes?
Bueno, van cambiando. Cuando era chico leía a Bradbury, a Sabato, a Saer, Cortázar y después uno lee otras cosas. Cuando entré a la facultad me tiraron por la cabeza con la historia literaria…a los veintipico me interesaban Bukowski, Henry Miller, que se metían en ese mundo que me parece tan perturbador. A partir de la maravilla del Kindle y de la tableta me he bajado miles de cosas y leo miles de cosas que no habría podido acceder de otra forma. Uno como escritor lee todo el tiempo para mantenerse en forma, es una suerte de gimnasia. Tus escritores favoritos van cambiando, algunos los mantenés, y otros los vas abandonando, pero queda la conexión espiritual.

Y hay escritores para lectores jóvenes, como se suele poner el caso de Cortázar
Sí, pero sobreviven muchas cosas de Cortázar. Para mí los escritores para jóvenes son los experimentales porque implican mucha energía para leerlos. Cuando estaba en la facultad leí dos veces el Ulises, de Joyce, sin entender muchas cosas…un libro así no volvería a leer. Tolstoi es un escritor al que vuelvo siempre. A un libro de él como Ana Karenina, por ejemplo.

Si bien mencionabas que estás en busca de un estilo, hay algunas líneas en tu obra. Está presente lo fantástico, estos animales que hablan con los hombres y estos rasgos que abonan en este terreno, aunque has terminado de escribir una novela más «realista»
Bueno, no es que no se me ocurran cosas realistas. Acabo de terminar una novela que va a salir el año que viene que se llama La maestra rural y que es entre fantástica y de ciencia-ficción. Trata de generar esos climas, pero lo es a partir de cierta cantidad de páginas. Es lo que decía Millhauser, un escritor norteamericano, como escritor fantástico uno tiene la obligación de leer a los grandes escritores realistas y viceversa. Uno como escritor fantástico tiene que leer a los maestros del realismo, como Balzac, Dickens…lo fantástico requiere como una preparación para que el contexto sea creíble, como lo sabían muy bien Cortázar y lo aplica también Stephen King.

LambertiyCerdo¿Cómo te ubicas dentro de la narrativa argentina contemporánea? En la prensa de tu país hablan de una nueva narrativa cordobesa en la que estás tú, Federico Falco, Carlos Godoy…
Es una cosa como medio inventada. Somos tres cordobeses que no vivimos en Córdoba. Somos tres excordobeses (ríe), pienso que los porteños se cansaron un poco de sí mismos y empezaron a leer a escritores del interior, surgieron otros escritores de muy buena calidad que presentan visiones originales que trabajan cada uno con su estilo, sobre lo que sucede, con lo contemporáneo. Estoy feliz de pertenecer a eso que se llama nueva narrativa cordobesa sea o no un invento (ríe) porque la verdad que tiene alta calidad. A eso se suman las editoriales que han podido llevar los libros a lectores pequeños y calificados los que generaron este clima.

¿Cómo es el proceso de tu escritura?
Todo proceso de escritura implica mucho esfuerzo, aunque algunos escritores digan lo contrario. Eso sucede en mi caso, yo trato de reescribir un cuento hasta que encuentre su forma. Lo hago obsesivamente, si bien muchas veces va cambiando el cuento que uno quiere escribir, pero lo sigo escribiendo hasta que tenga la forma que creo que debe tener. A partir de la reescritura y de este trabajo de palimpsesto, como de hacer una capa tras otra de reescritura, así uno termina entendiendo lo que escribió y aprendiendo también a leer.

¿Por qué dirías que escribes?
Qué preguntita  (sonríe)…No sé…me imagino que es porque es lo que más o menos me sale bien en la vida. Lo que más o menos puedo hacer, porque lo disfruto mucho también. Porque me ha dado muchas cosas maravillosa. Excepto plata, todas las otras (ríe). Y porque tengo la esperanza de que en algún momento me ayude a encontrarme conmigo mismo.

 

LOS CINCO LIBROS FAVORITOS DE LUCIANO LAMBERTI

  1. La Biblia de los niños.
  2. Mientras agonizo, de William Faulkner.
  3. Crónicas marcianas, de Ray Bradbury.
  4. Ana Karenina, de Lev Tolstói.
  5. El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger.

 

 

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