Los cinco años de Lee por gusto: confesiones en voz alta

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    El 22 de noviembre esta página cumple cinco años de existencia. La ocasión es propicia para la celebración, pero también para la reflexión sobre lo que viene. En cuanto a lo primero, tendremos un evento especial el sábado 21, a las 6 pm, en el Centro Cultural de la Universidad Cayetano Heredia (Av. Armendáriz 445, Miraflores). El ingreso es libre.

     

    Por Jaime Cabrera Junco

    Probablemente tengo 13 años ejerciendo el periodismo. La verdad que nunca llevo la cuenta porque no anoté la fecha en que comencé a involucrarme en el oficio. En cuanto a esta página, la fecha viene marcada en un post publicado un 22 de noviembre de 2010. Nunca me propuse mantener este espacio durante cinco años y menos proyectaba que este camino a tientas podría ser la confirmación de una vocación por leer.  Simplemente me dejé arrastrar por la curiosidad y entusiasmo que me generaba hacer periodismo en función de los libros y sus autores. Me sorprende ahora darme cuenta de que este espacio genere cierta expectativa en la comunidad literaria del Perú, aunque también las visitas de lectores de otros países me han hecho sentir varias veces que este trabajo no ha sido en vano.

    Cometí la osadía de abrir Lee por gusto, pues no me consideraba un tipo con muchas lecturas y creía que en base a trabajo y rigurosidad podría tapar esta falencia mientras me ponía al día con los libros que aún no había leído. Al inicio no tenía muy claro la orientación que debía tener este espacio. Si hay alguien quien siguió la página en sus inicios en Perú21 –lo dudo mucho, la verdad– recordará que la literatura no era la prioridad sino que había una suerte de desordenada polifonía que era marcada por la novedad: cada nuevo libro y ¡juá!, entrevista a su autor. Hasta que lo literario se volvió el campo de acción, a pesar de que al inicio recibía las miradas desconfiadas de editores y autores. ¿Una entrevista en un blog que nadie lee?, parecían decirme con sus ojos. Con orgullo puedo decir ahora que Lee por gusto se ha ganado un espacio sobre todo en el fértil terreno del ciberespacio aunque procurando mantener el estándar del periodismo que venía practicando en los medios donde trabajé. Quería demostrar que en la web también se podían publicar contenidos que bien podrían aparecer en el papel, y con mayor libertad, pues en Internet no hay intempestivas reducciones de espacio por avisos ni lo literario es parte secundaria de la sección cultural.

    Uno le llama hobby a aquello que realiza en su tiempo libre y que lo hace para escapar de la rutina. A estas alturas tengo que rectificarme y admitir que Lee por gusto no es un pasatiempo sino un trabajo esforzado y no remunerado. Es decir, si alguien acaso lo creía, la página no genera ningún ingreso y todos esos viajes al extranjero o a algunas ciudades han sido cubiertos ‘con la mía’. Pero con mucho gusto, pues más que gastos han sido inversión para aprender más y conocer otras realidades. Y no es un hobby porque permanentemente ando pensando en qué entrevista sería necesario hacer, en qué texto rescatar o qué actividades importantes se avecinan para en función de ellas programar mis vacaciones. Sí, mis vacaciones más que momentos de inacción son etapas de mayor movilidad para la página. Lo hecho hasta ahora, que creo que todavía no es mucho, me enorgullece y una de las cosas que más satisfacción me da es, a través de esta página, poder conocer personas que comparten este interés por la lectura y que dicen encontrar aquí algunas recomendaciones de libros y que las entrevistas, con el tiempo, pueden convertirse en documentos para la investigación literaria. Creo que ese es el mejor halago que pueden hacerle a Lee por gusto.

    Ahora llega el momento de hacer la confesión a la que apunta el título de este texto. Al cumplir cinco años surgen muchas preguntas, pero también afirmaciones. Quisiera que Lee por gusto pueda ser un proyecto que pueda autosostenerse, no porque quiera dejar de gastar mi dinero sino porque me gustaría que más personas puedan participar de él. Actualmente, las colaboraciones que realizan mis amigos son producto de su generosidad y creo que eso debería cambiar. Pues bien, para que ello ocurra Lee por gusto debe convertirse en un medio y probablemente diversificar sus contenidos en base a algún modelo de negocio, cosa que para mí es terreno ignoto –otra confesión más–. La ayuda entusiasta de mi amigo Christian Ávalos me ha hecho ver la necesidad de dar ese paso, pues, como lo dije en una entrevista, estaba considerando la posibilidad de hacer un alto definitivo. Sin embargo, leer publicadas mis palabras me hizo sentir como si tratara de abandonar un hijo en la basura.

    El terreno es algo complicado, pues he visto y veo cómo proyectos culturales batallan por permanecer y crecer. Los auspicios y publicidad no abundan y casi hay que arrebatárselos entre todos, o al menos así parece. Todo ello me deja muy pensativo, pues la parte de contenidos la tengo clarísima, pero la vital administración me genera aprensión e incertidumbre. La verdad de todo esto es que es necesario intentar concretar esta pretensión, y en el camino ver cómo puede afinarse las ideas para no desvirtuar el proyecto. Un primer gran paso fue hacer que este espacio exista y despierte interés en los lectores, ahora en estos meses vendrá el trabajo duro y los respectivos análisis para hacer realidad esta natural aspiración: que Lee por gusto sea mi trabajo a tiempo completo y que pueda, paulatinamente, serlo el de más personas.

    Es necesario que agradezca a mi familia y a mi novia por su apoyo y comprensión, pues sin ello seguramente tendría mucho remordimiento de no dedicarles el tiempo que merecen. Me conmueve verlos involucrados en la celebración del quinto aniversario, y a veces me pregunto si es necesario tanto por este pedacito de página. Sin su amor, sin su ayuda no podría dedicarme a escribir estas cosas con tranquilidad. Esta situación me motiva y me ayuda a sobrellevar los momentos de incertidumbre que me asaltan cuando me pregunto si no estoy haciendo esto “por gusto”, como dicen en Lima cuando quieren decir “en vano”.

     

    Postdata: invito a mis amigos y seguidores de la página a acompañarnos este sábado 21 de noviembre, a las 6 pm, en el Centro Cultural de la Universidad Cayetano Heredia (a media cuadra de la iglesia Virgen de Fátima, en Miraflores) a un evento en el que hablaremos de libros y habrá algunas sorpresas librescas gracias a la librería Communitas. Será una reunión significativa por nuestros cinco años.

     

     

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