La partida de Ray Bradbury y el Príncipe de Asturias para Philip Roth

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Autor de obras como Crónicas marcianas y Farenheit 451, murió Ray Bradbury, escritor futurista a quien Borges prologó la edición en español del primer libro. Por otro lado, Philip Roth fue reconocido por su extensa obra con el Premio Príncipe de Asturias.

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Dos noticias literarias nos sorprendían en las primeras horas del día. Una mala y la otra buena. La primera, la muerte a los 91 años del maestro de la ciencia ficción, el estadounidense Ray Bradbury, conocido por obras como Crónicas marcianas o la no menos popular Farenheit 451, esta llevada al cine por Francois Truffautt. La segunda, buena -y merecida-, el reconocimiento con el Premio Príncipe de Asturias para su compatriota Philip Roth.

Empecemos por Bradbury. Escritor prolífico, con más de 500 obras escritas, decía que no quería predecir el futuro, aunque a veces quería evitarlo. Este autor era un visionario de la sociedad. Mostraba un mundo que podría resultarles conocido a los lectores del siglo XXI: televisores interactivos del tamaño de un muro, sistemas de comunicación en el oído, publicidad omnipresente y políticamente correcta. Esto, lo leímos (o vimos en el caso de la cinta de Truffaut) en Farenheit 451 (1953), que narra la historia de una sociedad totalitaria y anti-intelectual donde los libros prohibidos son quemados por «bomberos».

El salto a la fama de Bradbury, sin embargo, se produjo en 1950 con Crónicas marcianas, una serie de historias entrelazadas que satirizaron el capitalismo, el racismo y las tensiones de las superpotencias al retratar a colonizadores terrestres destruyendo una civilización marciana idílica.

Pero su obra no solo está colmada por las visiones futuristas. Hay también sensibilidades literarias en sus textos fantásticos. Y tanto así, que conquistó la admiración de grandes escritores como Jorge Luis Borges, quien prologó la versión en español de Crónicas marcianas.

«La gran diversión en mi vida ha sido levantarme cada mañana e ir a la máquina de escribir porque he tenido una nueva idea», afirmó Bradbury cuando cumplió 80 años.

«En ciencia ficción, soñamos», dijo una vez al New York Times. «A fin de colonizar el espacio, reconstruir nuestras ciudades (.. .) combatir cualquier cantidad de problemas, debemos imaginar el futuro, incluyendo las nuevas tecnologías que se requieren (.. .)», sostuvo este gran escritor.

LA PASTORAL DE ROTH

La cara alegre de la jornada, por otro lado, la encontramos al enterarnos del reconocimiento a la obra de Philip Roth, quien fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, que tenía como otro favorito al japonés Haruki Murakami. El jurado se inclinó por el estadounidense, quien también es uno de los candidatos de siempre al Premio Nobel de Literatura.

En su declaración oficial, el jurado destaca la compleja visión que tiene Roth de la realidad contemporánea. Visión «que se debate entre razón y sentimientos como el signo de los tiempos y el desasosiego del presente dentro de la tradición de la gran novelística estadounidense de Dos Passos, Fitzgerald, Hemingway, Faulkner, Bellow o Malamud».

Roth es un autor que alcanzó la fama a fines de los sesenta con su novela El lamento de Portnoy, obra con la que confirmó su particular manera de describir con sarcasmo a la sociedad estadounidense. Su última novela, Némesis, confirma esta vocación de observador de Roth.

«Estoy encantado de recibir el premio Príncipe de Asturias y emocionado de que el jurado haya encontrado mi trabajo digno de tal honor», afirmó con modestia el narrador, quien se acordó de su «querido amigo y generoso colega durante décadas», Carlos Fuentes.

Sobre la obra de Philip Roth, les recomendamos leer este interesante artículo de nuestro colaborador Marlon Aquino, quien analiza la obra de este autor a quien calificativos como polémico, devastador e inagotable le caen como anillo al dedo.

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