La inauguración de la FIL y la mesa puro calzoncillo

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    La imagen que quedó de la inauguración de la Feria del Libro de Lima y que generó las críticas en las redes sociales. (Foto: Feria Internacional del Libro de Lima)
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    El inicio de la Feria del Libro de Lima estuvo rodeado de críticas por una mesa compuesta totalmente por hombres. Aunque la Cámara Peruana del Libro se disculpó por no haberse dado cuenta de ese mensaje simbólico, la polémica se instaló en este evento que tiene como gran homenajeado a Mario Vargas Llosa.

     

    Por Jaime Cabrera Junco

    Todo o casi todo es un acto político. La inauguración de una feria del libro es un acto político. Pronunciarse y criticar la composición de la mesa también lo es. Por eso ha sido un descuido —por no decir torpeza— el no haberse percatado de que la mesa de invitados estaba conformada totalmente por hombres. Más aun cuando ya había un precedente con Mario Vargas Llosa también como centro, en el que hubo reclamos sobre la poca participación de mujeres en la bienal que lleva su nombre. Aunque esto no afectaba a toda la FIL —donde hay mesas e invitadas desde el feminismo— sino a la mesa inaugural, donde además del Nobel, estuvieron el Presidente de la República, el Ministro de Cultura, el presidente de la Cámara Peruana del Libro, el alcalde de Lima, y otros cuatro varones más. Resultado: una mesa conformada por 9 hombres, cuya foto empezó a circular desde el Facebook de la propia FIL y que propició una bola de nieve. Lo triste es que solo se habló de eso y no de lo medular: el apoyo presidencial a la Ley del Libro, que también tuvo su correlato en el balance hecho por el ministro de Cultura, Luis Jaime Castillo.

    Decía que una inauguración de una feria del libro es un acto político. En la propia Feria del Libro de Buenos Aires las inauguraciones suelen ser un espacio de confrontación ideológica, así como de abierta crítica al gobierno o un espacio de reivindicaciones de causas, especialmente feministas. En la FIL de Lima, los organizadores se pusieron en bandeja ante las voces críticas que ya habían salido a resaltar la escasa presencia femenina en la Bienal de Guadalajara hace un mes. En ese sentido, ¿no se dieron cuenta de ese detalle? Si el centro del debate debía ser la Ley del Libro, entonces bien pudo estar en esa mesa la directora de la Biblioteca Nacional, alguna escritora de amplia trayectoria o, incluso, ya estirando un poco el asunto la Ministra de Educación, o por último, la ministra de la Mujer. Se les escapó la tortuga y se armó el chongo.

    Junta a las críticas en Facebook —aquella comarca de los gritos y jaloneadas de pelo— se ha sumado la cancelación de participaciones en la FIL, como la de la poeta Victoria Guerrero, quien ha dicho que no asistirá a la presentación de su más reciente libro ni tampoco a las mesas a las que había sido invitada. Semanas antes de la inauguración de esta feria, otras autoras habían optado por sumarse a la lista de invitados al espacio alternativo denominado AntiFIL, que se realizará del 31 de julio al 4 de agosto próximos en la Asociación Guadalupana.

    Son tiempos de gestos los de ahora. Cualquier acción o comentario puede ser leído como un respaldo o crítica. Las redes sociales han exacerbado cualquier frase o imagen y estos pueden recibir una lectura opuesta a la intencional. Actualmente se reclama la paridad de género en todos los ámbitos, y esto es complicado aunque como aspiración sea ideal. ¿Si en esa mesa en lugar de nueve hombres hubieran estado ocho y junto a ellos la directora de la BNP, la crítica sería menos severa o se hubiera exigido que por lo menos hubiera tres mujeres? El feminismo parte de una lucha legítima, pero últimamente se está cayendo en una exageración, por lo menos en cuestiones de paridad numérica. Ojo, numéricas, mas no de derechos ni de igualdad de oportunidades. Y mucho menos de violencia, donde la situación, sobre todo en nuestro país, ha llegado a niveles inhumanos y execrables.

    Es lamentable este puntapié inicial de la FIL, pues sería mejor que estuviéramos comentando los discursos inaugurales. El espaldarazo del presidente Vizcarra a la Ley del Libro, así como la posición del ministro de Cultura al mismo, aun cuando el Ministerio de Economía sea una voz discordante. Aun cuando en el Congreso la batalla sea mucho más ardua, pues allí tenemos representantes que creen que leer mucho causa Alzheimer o que en el futuro los libros reemplazarán a los maestros.

    En su discurso, Mario Vargas Llosa abordó un tema al que ya se había referido anteriormente: la convivencia entre las pantallas digitales y los libros impresos. Hizo una apología de la lectura de “los buenos libros” como una vía para salirse de uno mismo y reencontrarse con los demás. Es cierto que tuvo una visión muy española —se le salió lo de marqués— de la llamada “conquista” y comparó con la torre de Babel a la diversidad lingüística de América Latina. Aunque no se refirió directamente a ello, avaló la supremacía del español frente a otras lenguas. Esto fue criticado duramente en las redes.

    Recién empieza la feria y ya arrancó con polémica. ¿Qué habrá respecto a la calidad de las novedades? Ya lo iremos viendo en los demás días.

     

     

    Pronunciamiento de la FIL

    Un día después de las críticas, la Cámara Peruana del Libro lanzó un comunicado que reproducimos aquí:

    La Cámara Peruana del Libro comprende y lamenta el malestar producido en la inauguración de la 24 Feria del Libro de Lima por la ausencia de mujeres en la mesa de presentación. Si bien la composición de la mesa de honor no estuvo determinada por el género de las personas que participaron, sino por los cargos institucionales que tradicionalmente han participado del evento, sin duda era necesario que replanteáramos la composición de la mesa al ver que no había mujeres presentes.

    La FIL hace grandes esfuerzos por visibilizar a las escritoras y a las mujeres que participaron en el mundo del libro, lo cual está reflejado en la programación y en la nómina de las y los invitados nacionales e internacionales. Sin embargo, es fundamental que esa visibilización se produzca también en los actos simbólicos y protocolares. Lo cierto es que no fuimos conscientes del problema, lo cual lamentamos profundamente.

    La presencia de mujeres en todos los ámbitos es indispensable, y sabemos que eso no se va a lograr sin nuestro esfuerzo. Son las luchas de personas y colectivos a lo largo de la historia las que generan los cambios. Situaciones como esta nos llevan a reflexionar y tomar conciencia de la importancia de normalizar la presencia femenina y, en general la diversidad, en todos los espacios.

     

     

     

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