José Saramago y un ensayo sobre lo humano

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"La parábola de los ciegos", cuadro de Pieter Brueghel el Viejo de 1568.
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A propósito de Ensayo sobre la ceguera, novela de José Saramago, presentamos una lectura de un médico sobre esta obra que nos muestra hasta qué punto llega la degradación humana durante casos extremos como una epidemia.

 

Por Aldo Vivar*

Las epidemias tienen, entre otras cosas, esa peculiar frialdad para convertir en números las muertes humanas. Una cifra que despersonaliza el sufrimiento de enfermos y sus familias. Sin embargo, nuestro acercamiento hacia las pestes, antiguo nombre dado a las epidemias, es primero con el asombro, luego con el miedo, para terminar con la huida. Solo cuando la enfermedad se acerca peligrosamente es que prendemos todas nuestras señales de alerta.

La literatura ha sido pródiga en la descripción de las epidemias. En la Ilíada (Homero) y en Edipo Rey (Sófocles) una peste es un castigo de los dioses que marca el conflicto inicial de la obra. En el Decameron (Bocaccio), la peste florentina es un pretexto para escapar al campo y dedicarse a actividades profanas y burguesas. En el Diario del año de la peste (Defoe) funciona como una bitácora del aniquilamiento social provocado por la epidemia de peste en el Londres de 1665, la novela es una mezcla de supersticiones, enterramientos y medidas de salud pública.

En La peste, Albert Camus nos habla de una epidemia que se cierne como manto negro sobre el poblado de Orán. Como todo brote epidémico, los primeros casos son anecdóticos hasta que su aumento muestra la enfermedad en todo su horror. En medio de aquella desolación y el aislamiento surgen la mezquindad y la infamia, pero también las acciones heroicas. Camus, nos descubre una humanidad vulnerable ante seres invisibles que todo lo infectan, los cuerpos y los valores. La novela muestra el lado perverso del ser humano, pero también a algunos hombres que entregan todo por un sacrificio altruista, diciéndonos que basta un puñado de hombres para salvar la humanidad.

En estos tiempos del virus del Ébola donde las noticias repiten una vez más que cada muerte es un número, la lejanía del África occidental nos impide vislumbrar la agonía de los enfermos y sus familias. Para suplir este vacío está la literatura.

EnsayosPortadaJSEnsayo sobre la ceguera de José Saramago es una novela, aunque alegórica, ilustrativa del comportamiento humano ante la epidemia. Un día cualquiera, en medio del tráfico urbano, un hombre conduciendo su coche queda ciego. Incapacitado. Un transeúnte lo asiste, lo lleva a su casa, pero al dejarlo allí le roba el auto. El primer ciego de esta historia consulta a un oftalmólogo por la súbita enfermedad. Con el paso de los días, aumentan los casos de ceguera de origen inexplicable. Son afectados el ladrón del coche, los pacientes del consultorio y el mismo oftalmólogo. Esta ceguera, a diferencia de la usual, llamada amaurosis (del griego, oscuridad) cubre la visión de blanco. Los casos aumentan, hombres, mujeres, niños se quedan ciegos siguiendo una invisible cadena de transmisión y revelando la naturaleza igualitaria de las epidemias.

La extensión del llamado “mal blanco” creciente e inexplicable obliga a las autoridades a colocar a los afectados en aislamiento. Los enfermos son depositados en un manicomio abandonado. El miedo se reparte por ambos bandos, el de los enfermos y los cuidadores. Librados a su suerte, los ciegos tienen que organizarse para convivir hasta que la sobrepoblación colapsa los servicios y la moral. Desde entonces el concepto de convivencia y humanidad se degrada y es cuando el narrador afirma que hay muchas maneras de convertirse en animal, como el vivir en medio de la suciedad moral, el egoísmo, las deyecciones humanas y las plagas de pulgas, piojos y cucarachas. Todos disputando un espacio para dormir o un poco de comida. Por el lado de los cuidadores, el miedo a contagiarse se convierte en violencia y en esperar que los ciegos se maten entre ellos.

La degradación moral, el hacinamiento, el hedor y el miedo terminan por imponerse en el viejo manicomio. Los suministros escasean. Dentro de toda aquella barbarie, un núcleo conformado por el primer ciego, el oftalmólogo, ambos con sus esposas, un niño, un viejo, una mujer joven, se mantiene firme y organizado. Dentro de la degradación ellos mantienen los valores de convivencia y un secreto, la esposa del oftalmólogo no está ciega y es capaz no solo de ver las atrocidades sino de mantenerse como guía y referencia.

Alguien dijo que el infierno está entre nosotros y no se equivocó. Un grupo de ciegos toma el control interno del manicomio a costa de robos, amenazas y violaciones. La degradación siempre ofrece una vuelta de tuerca más. Mientras tanto, las noticias del mundo exterior se desvanecen al extinguirse la batería de un radio portátil, pero nada allá afuera parecía alentador, la ceguera había tomado la sociedad entera. Nadie conoce el origen de aquel mal en el que enferman políticos, banqueros, militares quebrando el orden social existente.

En esta novela los protagonistas no tienen nombre propio, son el primer ciego, el médico, sus respectivas mujeres, el viejo de la venda negra, el niño estrábico, la mujer de las gafas oscuras. Anónimos que denotan que en una epidemia todos somos vulnerables. En esta novela hay rituales de sacrificio para acabar con el Mal, un perro humanizado, rituales de purificación como el fuego y la lluvia que descubren que más allá de la barbarie, desolación y desesperanza, del no encontrar salidas y percibir que siempre queda un espacio para descender más en la degradación, existen valores humanos innatos como el amor, la compasión, la justicia y la caridad, que han permitido sobrevivir a todas las guerras y desastres.

El narrador habla que hay ciegos que ven. Ciegos que viendo, no ven. Lo que nos trae una segunda lectura de la novela, la alegoría de la ceguera como la extensión de un mal moderno, el de la deshumanización progresiva y el enclaustramiento en un mundo virtual y ajeno a los valores humanos. Un mundo donde impera el individualismo que convierte todo en una sofisticada barbarie. En esta lectura una epidemia no necesariamente denota una enfermedad como la conocemos sino una corrupción de lo humano que tiene la capacidad de transmitirse a nivel planetario.

Ensayo sobre la ceguera es una novela donde José Saramago nos muestra la enorme capacidad del ser humano para convertirse en un ser salvaje pero, al mismo tiempo y entre líneas, entrega las pistas para nuestra salvación.

 

 

*Aldo Vivar. Medico y Escritor. Naturalista e investigador clínico. Exvicepresidente de la Sociedad Peruana de Medicina Interna. Egresado de la Escuela de Escritura Creativa del CCPUC. Ha publicado su primer libro de cuentos: El Orden de la Soledad (Revuelta Editores, 2008)

 

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