Irvine Welsh: “Quiero escribir sobre los libros que no veo a mi alrededor”

0
Irvine Welsh posa delante de una de las típicas paredes hechas con sillar de Arequipa. (Foto: Jaime Cabrera)
Want create site? With Free visual composer you can do it easy.

 

Compartimos nuestra entrevista que le hiciéramos durante el Hay Festival Arequipa al escritor escocés Irvine Welsh, reconocido, entre otras obras, por ser el autor de “Trainspotting”.

 

Por Jaime Cabrera Junco*
[email protected]

Tiene más la apariencia de un rockstar que de un escritor convencional. Camiseta negra con aplicaciones de colores sicodélicos, lentes oscuros y un jean negro. Desde su metro y 88 centímetros de altura transmite simpatía con una sonrisa burlona que le resta cualquier resquicio de solemnidad a una conversación sobre literatura. Es un escocés hiperactivo y mientras espera que empiece la charla tararea una canción para sí mismo. Irvine Welsh (Edimburgo, 1958) es reconocido mundialmente sobre todo por ser autor de una novela que inspiró una película de culto: Trainspotting. Podríamos decir que hay una generación que a partir de esa cinta marcó una relación escapista y desenfadada con la realidad.

Su biografía podría resumirse así. Creció en el corazón del barrio obrero de Muirhouse, en Edimburgo. Dejó la escuela a los 16 años. Quiso ser músico, pero era malo para cantar y tocar la guitarra. Lo echaron de su propia banda. Desempeñó trabajos de todo tipo y luego viajó a Londres y fue un punk. Retornó a su ciudad y volvió a la universidad. Ha publicado 9 novelas, una de ellas, titulada Skagboys (2012), es la precuela de Trainspotting, mientras que Porno (2002) es la secuela de su más famoso libro. Vive actualmente en Miami, Estados Unidos, utiliza mucho el Twitter (tiene 207,500 seguidores). Tuvo un pasado de heroinómano que ya quedó en el olvido.

Welsh estuvo hace poco en la ciudad de Arequipa para participar en el Hay Festival. Conversamos unos minutos con él.

 

¿Su relación con la escritura ha cambiado actualmente respecto a cuando era joven?
Sí (risas), como que te empiezas a encasillar, sabes que no eres bueno de muchas formas y en algunas te sientes extraño. Cuando escribes tus primeros libros hay demasiado de tus propias experiencias de vida. Cuando eres mayor los libros te salen más estructurados y con una mejor investigación, sin embargo le pones más detalles autobiográficos y tratas de ocultarlos. Un libro que escribí y que se empezó a hacer conocido en el mercado latinoamericano y español fue La vida sexual de las gemelas siamesas. Mi esposa es casi de la misma edad que las protagonistas de la historia, así que le dije que una de ellas era proclive a ser una adicta al fitness y la otra era una artista, una era una maniaca fascista y la otra una persona de poco de fiar y egoísta. Ella me dijo: “estos dos personajes son más parecidos a ti que cualquier cosa que hayas escrito como Renton en Trainspotting”. Y creo que es verdad, como que vas bajando tus defensas al escribir sobre una diferente cultura, diferente género, diferente edad de un personaje. Así que es probable que sean más parecidas a mí.

¿Cómo escribe ahora entonces?
Creo que uno se vuelve más listo con el tiempo, aprendes qué va a funcionar y qué no. Todo es ensayo y error hasta cierto punto pero tienes que probar y ver cómo luce. Sé cómo escribir una novela ahora, sé que tiene que tener un inicio, un intermedio y un final, sé cómo crear personajes y todo eso. Antes no sabía cómo hacerlo. Intuitivamente, en algún nivel, si hubiera leído más libros lo hubiera podido hacer pero la experiencia es algo bueno que uno puede tener. Creo que uno tiene que intentar mantenerse vibrante y fresco y tratar de tirar los libros viejos y emplear diferentes prosas cada vez para volver la escritura más interesante.

¿Cuál es su rutina con la escritura? ¿Escribe todos los días?
Soy un escritor ocasional, no escribo todo el tiempo pero cuando me obsesiono con la escritura, me encierro en un cuarto y nunca me aseo ni rasuro hasta terminar. A veces salgo para ir al baño o a comer algo. Luego mi esposa viene y me dice “van a venir visitas esta noche así que debes bañarte porque apestas y tienes que cambiarte, ponerte ropa limpia. Y por sobre todo, tienes que hablar con la gente en la mesa, hablar con gente real en vez de tus amigos imaginarios en este cuarto, donde nadie más te puede ver”. Y ya sabes, bajo como se lo prometí pero antes me digo: “Quiero estar con mis amigos de verdad allá arriba” (gruñe). Así que toma un tiempo volver a la normalidad, pero sí me vuelvo muy intenso e inmerso en la escritura cuando empiezo.

IrvineWelshsecundariaUsted escribió en su cuenta de Twitter: “Estoy en Perú, como un gesto de reconciliación luego de que ellos destruyeran el fútbol escocés para siempre en Argentina 78”. Me pareció curioso que la primera alusión a su visita a nuestro país fuera ese partido en que su selección perdió 1 a 3.
Ellos lo hicieron, ustedes lo hicieron. Volvieron nuestra vida un infierno durante los últimos 30 años. Escocia tenía buenos jugadores y producía buenos futbolistas. Cubillas, que era mayor en aquella época, nos destruyó por completo él solo y nunca nos recuperamos de eso, todos lo saben. En Escocia en vez de jugar al fútbol, ahora todos están con su PlayStation y beben mucho alcohol, comen muchas frituras y comida y tienden a engordar cuando antes solíamos jugar al fútbol todo el tiempo. Y todo es culpa de ustedes (los peruanos), ¿ven lo que nos hicieron?

En 1978 tenía prácticamente 20 años, ¿qué cosas de esa época recuerda? ¿Cómo era el Welsh joven?
¿Qué recuerdo? (piensa) Me gustó tener 20. No recuerdo mucho al respecto porque estaba ocupado. Algo curioso es que fui por primera vez a Estados Unidos cuando tenía esa edad, pero recuerdo (piensa) que estaba muy interesado en ver y hacer cosas, conocer gente, ir a fiestas, consumir muchas drogas y esas cosas, no pensaba realmente mucho sobre la vida. Quizás pensaba que no tenía que pensar mucho sobre la vida. Mi novia me había dejado, me habían despedido de mi trabajo, estaba bajo la influencia de muchas drogas pero todo parecía tener un propósito. Bueno, siempre hay un nuevo trabajo, una nueva novia y todas esas cosas, pero uno no se da cuenta. Cuando uno envejece estas cosas se vuelven mucho más catastróficas que cuando eres joven, uno vive su adolescencia y sus veintes como una gran época porque a uno genuinamente no le importa.

Tengo entendido que antes que escritor quiso ser músico. ¿Cómo se da ese giro a la literatura?
Sí, yo solía estar en diferentes bandas y recuerdo una vez que… a mí me solían botar de ellas no porque fuera malo sino que era la peor persona con la cual tocar porque no podía seguirles el ritmo, era un mal cantante, un mal guitarrista, un mal bajista. Me volví incluso un mal ‘jalacable’, básicamente. Ni siquiera podía cargar las cosas, era muy débil para cargar los instrumentos. Un amigo mío estaba en una banda y me dijo: “te vamos a sacar de la banda pero no eso no quiere decir que no puedas andar con nosotros porque básicamente eres de los nuestros” (risas). “No deberías hacer nada relacionado con la música. Escúchala y apréciala, pero no trates de tocarla”, me dijo. Entonces me dije: “¡Carajo! ¿Pero qué es lo que voy a hacer? Esto es lo que siempre quise hacer y no puedo hacerlo. He sido un fracaso en todo lo que he intentado hacer. Una cosa que sí hice mucho después fueron algunas canciones que escribí. Líricamente podía escribir baladas para contar una historia así que escribía las historias que ellos podrían convertir en música.

¿Qué es más importante la experiencia de vida o la experiencia de escritura?
La experiencia de vida porque lo bueno de ser escritor es que uno tiene que justificar todo, ¿sabes? Estaba como secuestrado por una mala experiencia con las drogas, por una ruptura sentimental y el sufrimiento del posterior duelo, había sido despedido del trabajo, todas estas cosas puedes tonificarlas a tu favor cuando te conviertes en escritor, pero son muy difíciles de domar y luego se convierten en un activo. Uno piensa: “esto es genial, tengo muchas historias como esta”.

plantTRAINSPOTING.qxd:PlantGUÍA.qxd¿Cuánto de autobiográfico hay en su novela más aclamada: “Trainspotting”?
(Piensa) Creo que mucho. Traté de adaptar y componer muchas historias y escenarios, incluso algunos de la vida real, pero amo su composición. Creo que tiene un gran espíritu. Los personajes cultivaron el espíritu de las personas, que no exactamente eran de las que pretendía burlarme sino mis amigos, pero cultivaron el espíritu de ese grupo de personas, y sus historias crecieron en espíritu al igual que ellos.

¿Qué sintió cuando escribió “Trainspotting” y qué sintió cuando la leyó recientemente?
(Piensa) Básicamente es como algo que siempre sigue viniendo a mi mente. Publicar un libro es como tener muchos hijos y mandarlos a caminar libres, ya sabes, como si fueras un granjero y tienes que tener muchos hijos para que trabajen tus tierras, básicamente. Es como tener muchos hijos para que trabajen tus tierras y algunos huirán y nunca volverás a oír de ellos, otros se quedarán y trabajarán más diligentemente. Pero Trainspotting es el que se volvió un empresario multimillonario y te envía un gran cheque una vez al mes, ya no tienes que preocuparte por la granja, solo tienes que sentarte, relajarte y decir: “esto es genial”. Es genial, siempre sigue viniendo y es algo muy muy genial.

¿Cree que el éxito de la adaptación al cine ayudó a que la novela tuviera más lectores de los que tenía?
Sí, el éxito de la película se mantuvo a la par con la venta del libro. Estuve en Guadalajara y la película como que llenó varias salas de cine allí, una de ellas estaba abarrotada de gente que había ido a verla. La gente incluso la llegó a ver en televisión, la gente de una nueva generación se enganchó con el libro y todo eso. Es genial y espero que cuando hagamos Porno en el verano se desencadene todo esto de nuevo.

¿Cuál diría que es el objetivo que persigue al escribir un libro?
Mi objetivo principal es terminar de escribirlo.

¿Se considera un escritor político? Alguna vez la crítica británica lo denominó así
No. Digo, creo que de una forma si escribes de ficción contemporánea siempre tienes que abordar la política de alguna forma. Para mí es como que escribo sobre esta época en la que vivimos porque la sociedad está en una transición, nos estamos moviendo de una sociedad capitalista a una poscapitalista, de un mundo que está basado en nuestro trabajo, donde todos tienen un trabajo a uno donde nadie va a tener un empleo en absoluto. Ese es un gran reto que tenemos que aceptar, y preguntan por qué deben tener tantos trabajos y es que es porque estos son como un indicador de esa transición, de ese tipo de cambio. Es un tiempo interesante en el que vivimos. No creo que será genial, solo sé que el trabajo es fantástico. Solo debes jugar al fútbol, pintar, y todo ese tipo de cosas. Disfruta haciéndolas y trata de obtener una pequeña paga haciéndolas, disfrutando cada minuto y parte de ello, haciendo lo que te gusta, es genial.

¿Qué tipo de novela le gustaría escribir algún día?
¿Qué sería lo que ambiciono escribir?, me dices. No lo sé. Creo que uno escribe los libros que uno quiere y los que no ve a menudo, así que yo quiero escribir sobre los libros que no veo a mi alrededor. Me gustaría escribir algo que tenga sentido para mí acerca de los tiempos en los que vivimos. Eso es todo lo que uno realmente ambiciona cuando escribe.

 

 

LOS CINCO LIBROS FAVORITOS DE IRVINE WELSH

  1. Ulises, de James Joyce
  2. Lanark, de Alasdair Gray
  3. Laidlaw, de William McIlvanney
  4. The Panopticon, de Jenni Fagan
  5. Emma, de Jane Austen

 

 

*Entrevista hecha en inglés y con traducción de Ronie Bautista para esta versión escrita.

 

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.
COMPARTIR
Artículo anteriorImpresiones literarias 2015
Artículo siguienteSvetlana Alexievich: decir el horror
Jaime Cabrera Junco (Lima, 1979). Periodista cultural y director de Lee por gusto. Ha trabajado en los diarios Expreso, El Comercio y Perú21, donde esta web comenzó como blog. Ha sido docente de cursos de periodismo digital en la Universidad de San Martín de Porres. Actualmente es jefe del Equipo de Promoción Literaria de la Casa de la Literatura Peruana.