Gigio Aranda: «Me divierto con lo que escribo»

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Es la materia gris detrás de Al fondo hay sitio, la serie más popular del Perú. Comanda el equipo de guionistas de esta versión sitcom de Los de arriba y los de abajo que concita tanta atención como en sus mejores épocas lo hiciera la telenovela Simplemente María. Este es Gigio Aranda, el creador de ese universo de ricos versus pobres que no se hace problemas con las críticas, que no son pocas, pues Así es la vida

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Quien lo ve no puede evitar compararlo con la serie de
televisión. Con su jovialidad y sencillez, Gigio Aranda tiene más de ‘Gonzales’,
esa familia disparatada que rivaliza con los ‘Maldini’, los millonarios de Al fondo hay sitio. Más que explicarnos
las razones del éxito de este programa quisimos conocer al creador de ‘Las
Lomas’, ese barrio ficticio donde se proyectan en clave de comedia muchos de
nuestros complejos y heridas como sociedad.

 ¿De dónde te viene
esa inquietud por escribir? ¿Desde cuándo escribes?

De toda la vida. A mí me gusta dibujar y me gusta
escribir. El dibujar se me ha quedado como pasatiempo, dibujaba a superhéroes. Me
acuerdo haber escrito las cosas que se me ocurrían en un papel cuando tenía
unos siete años.  

¿En algún momento
pensaste en ser escritor?

No pensaba escribir. Me gustaba el mundo del cine, de la
televisión. Me gustaban los efectos especiales, yo quería ser arquitecto para construir
maquetas y hacerlas explotar. Mi mamá me dijo para qué vas a estudiar
arquitectura, mejor estudia comunicaciones. Y así fue mi entrada para hacer Comunicaciones
en la Universidad de Lima, pero no con el propósito de ser editor, productor o
escritor. Siempre me ha gustado escribir y la escritura de guiones se me dio en
el momento de hacer los trabajos de la universidad. Allí es que empiezo a ser
el guionista de los trabajos que teníamos que hacer en grupo.

 ¿Y en la
universidad es que empiezas a darte cuenta que quieres escribir para
televisión?

En todo caso me dieron ganas de escribir para televisión.
Me decía que sería bonito hacer guiones para comedias de media hora, de sitcoms que siempre me han gustado.

 Allí es que
conoces a Pablo Guerra y otros compañeros con quien forman el grupo llamado Los
Leopoldos

Nos hicimos patas muy rápido. Allí en la universidad
confirmé que quería ser escritor. Escuché a Le Luthiers en esa época, y al
verlos me dije que ese es el humor que quería hacer aunque yo no tengo la
habilidad musical, pero lo que contaban ellos en sus canciones es lo que me
gustaba. Me gustaba también Sofocleto y Los
Picapiedra
.

 Dices que para ser
guionista hay, además de ser observador, ver mucha televisión.

Bueno, poniéndote mi ejemplo, es mucho más fácil haber
visto todo y cuando estás escribiendo algo decir «aquí podría pasar algo
como en el capítulo tal de Los Picapiedra«,
que es lo que también estamos haciendo en Al
fondo hay sitio
.

¿Qué series son
tus referentes? ¿Cuando eras niño o adolescente qué series te gustaba ver?

Los Simpson,
por ejemplo. Para mi esta serie fue una vuelta de tuerca. Los Picapiedra era un programa de los 50-60 que nos acompañaba en
los 70 y 80. En cambio Los Simpson era una serie de los 90 que sí correspondía
con el momento en que estábamos viviendo. Además de El Chavo del Ocho. Chespirito es un referente automático, pues él
nos enseñó que se podía hacer humor familiar también. Nosotros coqueteamos
mucho con Chespirito como Latinoamericanos. Desde que hacía Mil oficios tenemos la misión de hacer
un programa familiar a las ocho de la noche que sea divertido.

 INFLUENCIA DE LOS
DE ARRIBA Y LOS DE ABAJO

Le dicen Gigio por el famoso ratón que en la época de la
televisión en blanco y negro hacía su programa en el Perú. Un tío suyo lo
empezó a llamar así, y ahora ya no es más José Manuel, sino Gigio. Estamos en
su oficina, donde todos los días junto con los otros cuatro guionistas de Al fondo hay sitio determinan -cual
dioses griegos- el destino de sus personajes. Al preguntarle qué series de
televisión ve a diario, nos dice que además de Al fondo hay sitio -faltaba menos- sigue con particular interés una
sitcom británica llamada The IT Crowd.
«Me parece espectacular. Su humor absurdo es el que yo hacía mucho en Así es la vida«, nos dice.

¿Tienes algún
referente en cuanto a guionistas de televisión?

Nacionalmente hablando, yo creo que lo que hizo Eduardo
Adrianzén con Los de arriba y los de
abajo
fue una gran alegría, el enseñarnos que el peruano podía verse en sus
novelas fue una cosa muy buena. Creo que lo que nosotros hemos heredado de
Chespirito y de Eduardo Adrianzén es que nuestro primer público es el peruano.

 Efraín Aguilar
dijo que tú y tu equipo ponen la materia gris. ¿Es muy complicado trabajar con
un equipo de guionistas?

He trabajado solo cuando hacía guiones para Casado con mi hermano. Al trabajar en
equipo tienes que ser democrático, pero no es difícil. No porque a mí se me
ocurra algo se tiene que hacer. Nosotros tenemos conciliábulos.

 ¿Cómo es el
proceso de trabajo de creación en la serie?

Conversamos entre todos sobre lo que le podría pasar a
cada uno de los personajes. Hacemos una escaleta, aunque nosotros le decimos
estructura. Hacemos toda la historia y nos la dividimos en partes iguales para
entregar más o menos 20 páginas.

 ¿Cuál es tu función como guionista principal?
Mi función debería ser ya no trabajar, pero he pasado a
una función que en inglés se llama story
editor
, es decir, el que recibe guiones escritos y le da una manita para
que parezca un mismo estilo, una homogenización. Al final también mi función es
dar las entrevistas (ríe).

 ¿Crees que el
drama está sobreestimado? Es decir, ¿es necesario que una historia sea
«seria» para que sea considerada importante?

Yo estoy en el mundo en que el comediante es menos que el
actor dramático ¿no? Nosotros tenemos un elenco tan bueno que hacen drama y
comedia en la misma escena. Creo que lo que se debe tener es buenos actores
para contar la historia no importa que sea drama o comedia, sino que sea
funcional a la historia. Cuando está mal hecho te das cuenta.

 Sientes, como
declaran muchos escritores de novelas y cuentos, que cuando escribes te tomas
una revancha con la realidad, que vives más vidas a través de tus personajes?

No, yo no vivo la vida de mis personajes. Yo no escribo
enamoramientos juveniles porque no los haya tenido, ni ‘tramposidades’ porque
quiero tener engaños fuera de mi matrimonio. Yo no tengo demonios que saciar,
lo que hago es divertirme con lo que escribo.

 ¿Cuál de todos los
personajes que has creado para la televisión de gustaría ser?

De los míos, ninguno. A mí me gustaría ser Han Solo
(ríe).

¿Cuántas horas al
día escribes? ¿Dedicas el tiempo a escribir otra cosa fuera de los libretos de
Al fondo hay sitio? Quizás alguna novela u otro proyecto.

No. Me encantaría hacer otra cosa, tengo por ahí algunas
ideas. Pero sentarme a escribir es matar mis horas de solaz. A mí me gusta mi
trabajo, lo que te dicen por cliché «el programa es mi hijo», sí, es mi hijo y
no lo voy a dejar. No tengo tiempo para hacer otra cosa. Estamos como el
Kentucky Fried Chicken «solo hacemos pollos», sí, pero hay que
hacerlo bien. Yo soy un jefe de guionistas de un programa muy importante, no
puedo hacer dos o tres cosas a la vez. Yo sigo escribiendo todos los días.

¿Cuál es tu máxima
aspiración profesional?

Si me lo preguntabas hace 20 años te hubiera dicho que
conocer a George Lucas y trabajar con él en sus nuevas películas de La guerra de las galaxias, pero más en
realidad hubiera querido conocer a Steven Spielberg. Yo soñaba con eso de la
internacionalización. Soñaba con hacer Indiana
Jones
. Cuando escribes estás saciando la necesidad de contar historias,
estoy satisfecho. Yo me divierto crear mi mundito. Te digo que yo inventé
«Las Lomas» (barrio ficticio donde viven los protagonistas de Al fondo hay sitio).

 

 AL FONDO HAY
SITIO…PARA MÁS CAPÍTULOS

 Es uno de los poco guionistas, además de Eduardo
Adrianzén probablmente, que tiene visibilidad mediática. Dice que eso no le
molesta, aunque asegura que no se hizo guionista para hacerse famoso. «Me
divierte que la gente me comente ‘a mí no me gustó esta cosa'», dice al
recordar las sugerencias que recibe del público en la calle. Aunque dice
tenerle mucho cariño a Al fondo hay sitio,
confiesa que nunca se ha reído tanto al escribir los guiones de Así es la vida. «Me vas a encontrar más
parecido a Así es la vida que Al fondo hay sitio«, afirma.  

 Ninguna telenovela
ha tenido el enorme éxito de audiencia que teleseries como Taxista Ra Ra, Mil oficios,
Así es la vida y Al fondo hay sitio. ¿Te parece que en el Perú es un país más
interesado en el humor?

No sé, a lo mejor nos gusta. Nos gusta divertirnos, con
tantos problemas. Entiendo a las mujeres que les gusta las telenovelas,
nosotros también tenemos los dramas, tenemos nuestras telenovelitas en Al fondo hay sitio, tenemos mucho humor,
está Risas y salsa también (tenemos a Adolfo Chuiman dando cachetadas o vestido
de mujer). Para mí le hacemos un montón de homenajes a lo que hemos visto en
televisión. En el Perú nos gusta muchísimo el humor. Nos gusta el chisme y el
humor.

¿Pensaste alguna
vez en conseguir el éxito de audiencia que ahora tiene Al fondo hay sitio?

No tanto, pero sabíamos que iba a funcionar. El programa
es una cosa muy básica: ricos y pobres, y esto lo hemos visto millones de
veces. La gracia de esta serie es que los ricos sean ricos y los pobres sean
pobres, pero que estuvieran divididos solo por una calle. Tenemos lo que pasó
entre los vecinos de La Molina y Ate aunque sin la reja. Con Al fondo hay sitio quise hacer una cosa
como Los de arriba y los de abajo en
versión sitcom.

 En una entrevista
reciente Olenka Zimmerman declaró que Al
fondo hay sitio
le parecía «una estupidez», aunque no solo ella opina lo
mismo. ¿Qué comentario te sugiere?

Es opinión de la gente, yo para qué me voy a molestar por
eso. ¿Por qué Al fondo hay sitio le
tiene que gustar a todo el mundo? Si le gustara a todo el mundo tuviéramos 100
puntos de ráting. No me voy a molestar porque a ella no le guste la serie. Me
daría más pena que a mis hijos no les guste, y ellos están pegados al programa.

¿Radica el éxito
de las teleseries que has escrito en la representación realista de la sociedad
peruana?

De distintas formas, creo que satirizamos más que dar
pastillitas. No creo que nos corresponda dar soluciones a los problemas.
Nosotros no estamos retratando totalmente esa realidad, pero sí creo que esta
parte de la estupidez, como por ejemplo la porquería del racismo. El racismo es
muy importante porque es parte de nosotros. Con todo ese lío sonso del hijo de
Celine Aguirre resulta que nadie era racista en el Perú. Ahora decimos que todo
es la inclusión, pero la verdad de las cosas es que eso es mentira, de un lado
y del otro. Es racista el pobre contra el rico, el rico contra el pobre… y
clasistas son todititos.

 ¿Y la satirización
del racismo en la serie crees que ayude a tomar conciencia del problema o más
bien lo refuerza?

Yo creo que ya depende en las casas de lo que un adulto
le diga a sus hijos. «¿Has visto? Esa es una completa estupidez». Mira lo que
está pasando con ‘Isabella’, la más pituca del programa, resulta que es hija de
dos motosos. Y eso para mí es toda la magia de ese programa, porque estamos
mezclados. No importa, pero seguimos viéndonos como más o menos dependiendo de
dónde estemos. Estoy poniendo una realidad y nos estamos burlando de ella, y
depende de los televidentes que la serie sea vista con cierto ojo crítico. La
frase de los nietos «cholitos» de Rulito Pinasco me pareció
excepcional porque debe ser un miedo real. Es cosa seria lo que vivimos, es muy
ridículo y estúpido, pero tiene que estar reflejado. Esto ha sido uno de los
puntos fuertes del programa: esa identificación con ese encuentro.

 ¿Y cuándo va a
terminan Al fondo hay sitio? En 2010
dijeron que debía terminar en 2011.

No lo sé. Para mí debió terminar en el tercer año, pero
teníamos la historia de ‘Lucho’ y ‘Reina’, y ahorita que estamos resolviendo
las cosas tenemos para rato.

 ¿Hay mucha presión
para que siga la serie?

Sí, siento mucha presión de la gente. Gente que trabaja
en el programa y quiere comprarse casas, yates y helicópteros (sonríe).

¿Les da temor a ti
y a tu equipo tentar otro proyecto que no iguale el éxito de Al fondo hay sitio?

No me voy a preocupar por eso, el canal se preocupará por
sus ventas. No me voy a sentir mal si en otro programa no repetimos los picos
de 40 puntos de ráting. No creo que superemos en números a Al fondo hay sitio,
lo veo muy difícil. Como también veo difícil el fin del programa porque creo
que es bastante redondo y coherente en sí mismo que aguanta todo.


CINCO LIBROS
RECOMEDADOS POR GIGIO ARANDA

 1.Conversación en
La Catedral
, de Mario Vargas Llosa.

 2. Cien años de
soledad
, Gabriel García Márquez.

 3. Un mundo para
Julius
, de Alfredo Bryce.

 4. El señor de los
anillos
, de J. R.R. Tolkien.

 5. La fiesta del
Chivo
, de Vargas Llosa.

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