El marciano: la novela de un friki con suerte

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El marciano (2015), un mejor título para Misión rescate, la película nominada de Ridley Scott
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La entrega de los premios Oscar está a la vuelta de la esquina y de las ocho nominadas cinco están basadas en libros. En Lee Por Gusto comentaremos brevemente algunas de ellas. Abordamos ahora una historia de ciencia ficción que empezó como una novela publicada en el blog de su autor, Andy Weir, y que acabó siendo uno de los libros más vendidos en los Estados Unidos.

 

Por Christian Ávalos Sánchez
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No es una regla, pero entre una novela (o un libro) y su adaptación al cine, la gente suele ser menos ingrata con el filme, más aún si este ha sido nominado al Oscar. Los cinemeros no pueden evitar recordarlos y el público en general deja la plata en la taquilla sin remordimientos. De todos ellos muy pocos irán al libro que dio origen a la película, la mayoría —no digan que no— ni siquiera se digna quedarse hasta que los créditos terminen.

En fin, terminadas las quejas, hay que decir que The Martian (Misión rescate, para los genios del doblaje de títulos, 2015) no es, ni de cerca, la mejor película del veterano Ridley Scott (1937) ni del guionista Drew Goddard (1975), pero tiene un encanto que comparte con casi todas las historias de «náufragos» que ha producido el cine: la intriga de saber si estos infortunados personajes lograrán ser rescatados de su «naufragio» o no, tipo de situaciones en las que tanto el director (cuya mejor película será siempre Alien, el octavo pasajero) como el guionista (quien fuera parte del equipo de guionistas de Lost) son expertos.

El particular encanto que tiene esta historia es el uso de abundantes referencias científicas, provenientes de la novela, que es producto de la mente de un friki redomado como lo es Andy Weir (California, 1972), que acercan a esta historia (novela y película) de ciencia ficción a un manual de cómo sobrevivir en un planeta inhóspito (o en uno en el que su medioambiente está peligrosamente deteriorándose, como el nuestro).

La película, como muchos de ustedes saben, nos narra la historia del soldado Ryan, ¡perdón!, Mark Watney (Matt Damon), astronauta ingeniero y botánico que es dado por muerto por sus compañeros de la misión Ares 3 y es abandonado en el planeta rojo luego de que una gigantesca tormenta de arena obliga a la líder del grupo Melissa Lewis (Jessica Chastain) a abortar la misión. Cuando Watney se da cuenta de que es dejado solo en el campamento marciano no tiene más remedio que esperar a que alguien en la Tierra advierta que él aún continúa con vida. Cuando esto pasa la comunidad científica espacial se une para sumar esfuerzos y recursos con el fin de traer de vuelta al astronauta perdido.

Misión rescate tiene ingredientes que la hacen candidata a quedarse con más de una estatuilla, con su mensaje de unión entre potencias (sin la ayuda de los chinos, Watney hubiera sido el primer astronauta colono de Marte muerto en una misión), además de ser una oda al espíritu humano, a su naturaleza inquebrantable, a su ingenio ecologista, que nos deja pensando en que la ciencia sirve precisamente para hacer de un lugar inhóspito un sitio que puede llegar a ser habitable. Todo un mensaje verde.

Andy Weir: un friki con suerte

La tapa de El marciano, una novela que se forjó en la internet y que llegó luego a concretarse en una millonaria publicación.
La tapa de El marciano, una novela que se forjó en la internet y que llegó luego a concretarse en una millonaria publicación.

Andy Weir, autor de la novela en la que se basa esta película era un tipo desconocido antes de la publicación de este libro. Como muchos otros amantes de la ciencia ficción, encuentran en la red el «nicho ecológico» en el que publican sus ficciones, con mayor o menor suerte.

Hijo de dos profesionales de la ciencia, desde muy chico se dedicó a la informática, a tal punto que a los quince años ya trabajaba en el rubro y fue parte del equipo responsable de la creación de un juego que también consumió muchas horas de mi preciada soledad lechucera: Warcraft 2. El tipo es un nerd por donde se le mire.

Esa cercanía a la ciencia lo llevó a publicar por sus propios medios de manera virtual El marciano, la cual empezó a llamar la atención de los lectores. Rápidamente llamó también la atención de los buenos amigos de Amazon.com, quienes publicaron la novela a 0,99 dólares algún tiempo después. Para entonces ya una gran banda de geeks habían leído esta novela y no tenían sino palabras de elogio hacia esta ficción que, tal vez sin proponérselo, tenía un lejano parecido con La isla misteriosa, de Jules Verne. (Tranquilos, fundamentalistas, el libro de Verne es notablemente superior, solo lo uso como referencia por el tema.).

Es gracias a esos editores que sobrevuelan la red buscando el siguiente best-seller que engrose sus bolsillos que la novela de Weir llega al papel y a las millonarias ventas. Lo que incluyó, claro está, los derechos de filmación de la película que este domingo intentará quedarse con las siete estatuillas del tío Oscar a las que ha sido nominada.

Sin embargo, hay algo en esta novela marciana que a mí no me termina de convencer: se trata de un tipo que es víctima de una dantesca tormenta de arena, cuyo casco se rompe y cuyo traje empieza a perder oxígeno, al que dejan abandonado pues fue dado por muerto y al que probablemente, si es que tienen las intenciones de recoger, volverán a ver después de años, después de los cuales, será solo una calaverita abandonada como un cuento de piratas… ¿por qué está tan feliz? A cada entrada de su bitácora de anotaciones, el narrador no puede evitar expresiones que más nos hacen pensar en un niño de El señor de las moscas que en un adulto en un serio y sui generis problema de supervivencia. Weir aquí parece rendirse a su pasión por la ciencia y delata tal emoción mientras escribe este «manual de supervivencia en caso de que seas abandonado en Marte» que se olvida de que Watney no está abandonado aquí nomás en un islote del Pacífico Sur, sino en un planeta al que cuesta volver tras largos años y millones de inversión.

Andy Weir. Jared Leto lo entrevistó para su microprograma Beyond the horizon y abrió la entrevista preguntándole: «¿En verdad se puede hacer crecer papas con tu propia mierda?». «Sí», respondió el autor de El marciano, con una amplia sonrisa.
Andy Weir. Jared Leto lo entrevistó para su microprograma Beyond the horizon y abrió la entrevista preguntándole: «¿En verdad se puede hacer crecer papas con tu propia mierda?». «Sí», respondió el autor de El marciano, con una amplia sonrisa.

Quizá su intención fuera hacer un ensayo ficticio sobre un hipotético plan para poblar Marte y utilizó al soldado Ryan, ¡perdón!, a Mark Watney como mera excusa para narrar esta historia que, para muchos de los fanáticos de este género, ha revolucionado la ciencia ficción, y vuelve a poner al espacio exterior en la palestra en la que hace mucho se instalaron historias de ficción como Juego de tronos o El señor de los anillos. Solo el tiempo dirá si estas ficciones sobrevivirán en este planeta inhóspito.

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