Daniel Krauze: “Creo que soy escritor por default”

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Fallas de origen es una novela nos presenta a un mexicano que vuelve a su país luego de seis años y lo encuentra hostil e indiferente. Daniel Krauze es el autor de esta obra ganadora del premio Letras Nuevas de Novela 2012 y conversamos con él durante su visita a Lima para participar en la Feria Ricardo Palma.

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Por Alberto Rincón Effio

El joven escritor mexicano Daniel Krauze (1982), autor de Cuervos (2007) y Fiebre (2010), presenta su última novela Fallas de origen (2012) que obtuvo el prestigioso premio Letras Nuevas de Novela 2012, y vino a la Feria Ricardo Palma de Lima para conversar sobre sus demonios literarios. En esta charla, Daniel Krauze –hijo del prestigioso intelectual mexicano Enrique Krauze–nos cuenta el tránsito vertiginoso que lo condujo a escribir su obra más ambiciosa y los baches y estragos que dejó su corta y fatigante carrera como director de cine cuando decidió dedicarse por completo a su solitari ooficio de escritor.

Los personajes de Fallas de origen parecen festejar cada día como si fuera el fin de todos los días y Matías Lavalle, el protagonista, no es la excepción. Esta novela chilanga, escrita con una prosa peliaguda y trepidante, transcurre en un solo fin de semana desde que Matías vuelve a México luego de seis años en Nueva York, para despedirse de su padre moribundo y asistir a la boda de su hermana. En este imprevisto retorno, se encuentra con un México indiferente y peligroso, algunos amigos irreconocibles y una familia derruida por la ausencia de la figura paternal. Con Fallas de origen, Daniel Krauze, retoma la columna vertebral de su primera novela, Cuervos, la cual, transcurre en un aeropuerto con el protagonista esperando regresar a México a ver a su padre moribundo aunque nunca lo logre.

Empecemos por el principio: dices (al inicio de tu novela Fallas de origen): “Todos traicionamos la promesa de nuestro mejor destino”. Te pregunto, ¿esa frase es como un mantra a tu vocación de escritor? Es decir, tú pensabas ser director de cine…
Sí. Creo que soy escritor por default. Me hubiese gustado, pero hubiera sido un mal director de cine. No trabajo bien con otros. Todos los escritores tenemos algo muy especial, por eso nos dedicamos a este oficio tan solitario. Necesariamente solitario. A mí el cine me encanta y es una de mis grandes pasiones. Pero la primera vez que grabe un corto quedé tan agotado que decidí no volver a hacerlo.

Dices que te gusta tu personaje Matías Lavalle porque es un personaje que, a pesar de estar autodestruyéndose, sabe que lo está haciendo. ¿Hasta qué punto te asimilas a él, a su carácter y a su vida?
Gracias a Dios hay un porcentaje muy amplio en que no me parezco en absoluto a él. Hay muchas cosas en las cuales no nos parecemos, empezando por el hecho de que mi papá está vivo y mi relación es mucho mejor con mi mamá y mi hermano. Aunque sí, hay incomodidades similares por el país en que crecimos, unas melancolías quizás; son más sensaciones que datos biográficos específicos.

Es curioso porque la gente cree que Fallas de origen es muy autobiográfico y no es nada autobiográfico. Matías es un vehículo en el que inserté sentimientos que traía latentes después de mi regreso al distrito federal.

Quizás con Matías, de manera ficticia, has hecho lo que en la vida real no has podido hacer…
Por supuesto, yo me considero una persona reservada. Yo te puedo contar con los dedos de la mano las veces que le he levantado la voz a alguien. Creo que Matías es un poco como yo y cuando empieza la novela se empieza a transformar un poco como Hulk. Es doctor Jekyll y Mr. Hyde. Y lo que vemos en la novela es básicamente a Mr. Hide. Escribir esto es muy catártico. Es divertidísimo que a través de un personaje explores lo que tú como persona es incapaz de hacer y decir.

FallasdeOrigenTu novela Cuervos y Fallas de origen tienen un hilo conductor, vasos comunicantes que las relacionan. ¿Por qué optaste por esta especie de saga o segunda parte?
Es una muletilla más que una decisión consciente. No creas que yo quiero crear una especie de universo metaficticio en el que yo estoy adentro dentro de la vida de los personajes, y los personajes se repiten de novela en novela como hace Breat Easton Ellis y Philip Roth. A mí no me interesa eso. Yo lo hice porque sabía desde un principio que quería contar la historia deun joven que regresaba a México por su padre que estaba a punto de fallecer. Entonces empecé a escribir la novela y me di cuenta que yo no podía narrar eso porque mi papá está vivo y esa diferencia se repetía en muchas ocasiones. Yo sabía que yo y Matías tenemos muy pocas cosas en común. Así que para poder narrarlo con alguna similitud, lo que tuve que hacer es reglarle cosas mías. Osea, hacer que tuviéramos similitudes. Para que yo lo pudiera escribir teníamos que parecernos en distintas cosas para acercarlo a mí y la respuesta fue que viviera en un lugar donde yo hubiera vivido, Nueva York; que escribiera un libro que yo he escrito, Cuervos.

Fallas de origen, es al parecer, un examen introspectivo que te haces de tu llegada a México de Nueva York. ¿Cómo lo ves tú?
Menos dramático. Pero no sé cómo sea el caso de Perú. Me imagino que debe tener similitudes. México acabó 70 años de una especie de ‘Dictadura Perfecta’ –como dijo Mario Vargas Llosa- y entramos un proceso de muy imperfecta democracia. En el 2006, cuando Matías se va a vivir fuera de México y curiosamente es cuando yo regreso empieza el sexsenio de Felipe Calderón y Matías regresa en el 2012, justo cuando está acabando. Evidentemente los cambios que suscitan son muy marcados. Yo creo que México está estancado en muchos sentidos y evidentemente molesto. Yo lo sentía al regresar y yo siento que Matías lo siente. La impresión que tienes cuando regresas es de un país que te está diciendo quédate ahí donde estás.

La figura del padre la entiendo en el sentido figurado del fin de una etapa. La muerte significa el fin de una etapa importante para él.
Yo también creo que es eso. Regresamos a esta idea de cómo narrar lo que no has vivido y cómo hacerle justicia a la sensación de quedarse huérfanos sin faltarles el respeto. Lo que decidí hacer es que el padre en la novela fuera un símbolo de cosas que yo sí siento que perdí. El símbolo de un México más seguro, noble, hospitalario, bueno y menos violento. Yo sí siento esa pérdida.

Escribir novelas chilangas (como ustedes llaman a las novelas mexicanas), ¿no crees que te puede encasillar en lectores de literatura chilanga o mexicanos?
Vamos a ver. Para mí es un privilegio que me publiquen en Perú y poder llegar a lectores fuera de México. Además me da mucha curiosidad la oportunidad para que la novela la lean lectores que no conocen ese contexto mexicano e igual si el contexto humano de la historia es suficiente para que el lector conecte con ella o si requiere ser mexicano. Yo espero que los lectores conecten con “Fallas de Origen” independientemente de que se lleve a cabo en México. Yo sí creo que hay una historia que va más allá de la identidad de la novela, más allá de lo méxicano y creo que esa historia puede entretener y conmover. Y si hace cualquiera de las dos, yo me voy por bien servido.

Dices que: “Escribir historias sórdidas es muy fácil”. ¿Este enunciado fue vital para lograr esos momentos emotivos y entrañables de tu novela?
Yo empecé escribiendo Cuervos, mi primer libro, muy pesimista, tanto que es nihilista porque me impresionaba mucho la literatura estadounidense que era similar. Me impresionaba mucho Denis Johnson y Breat Easton Ellis, me interesaban mucho los autores que lograban narrar cosas para sacudir al lector. Conforme he ido creciendo me he dado cuenta que eso es sencillo. Eso no es difícil. Lo difícil es conjugar lo sórdido con lo emotivo, manejar otros registros. Eso me remite, por ejemplo, es que este año leí El ruido de las cosas al caer, que me parece una novela muy notable. Es una novela desagradable pero muy conmovedora, que tiene una tercia lírica bestial porque te está manejando una serie de registros.

Escribir para un premio, en tu caso para el Letras Nuevas, supone muchas veces sacrificar el estilo e incluso la historia misma, ¿pasó eso con Fallas de origen?
No. Yo escribí el primer borrador. Lo di a leer y me dijeron que era muy aburrido. Ya con la estructura armada, me enteré del premio y terminé el libro. No lo escribí para el premio, así que no tuve que sacrificar nada. La novela ya estaba armada.

LOS CINCO LIBROS FAVORITOS DE DANIEL KRAUZE

1. El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez.

2. Canción de tumba, de Julián Herbert.

3. People who eat darkness, de Richard Lloyd Parry.

4. Colección de cuentos, de James Salter.

5. Lo que queda del día, de Kazuo Ishiguro.

 

 

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