César Vallejo: “Quizás el próximo año vaya al Perú”

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    El 16 de marzo se cumplieron 124 años del nacimiento del poeta César Vallejo. Con este motivo compartimos algunas cartas dirigidas a uno de sus hermanos, donde expresa su nostalgia por su tierra y el cariño que mantiene por su familia.

     

    El poeta peruano César Vallejo enviaba cartas de destacados intelectuales como José Carlos Mariátegui, a quienes se dirigía de manera muy cortés y guardando las formas. En cuanto a su familia, el vate mantenía correspondencia desde París con sus hermanos Manuel y especialmente con Víctor Clemente. Con ellos Vallejo se permitía no solo ser más dulce sino también les expresaba cuánto los extrañaba y anhelaba volver al Perú para visitarlos.

    Compartimos estas cuatro cartas dirigidas a Víctor Clemente Vallejo, las cuales hemos extraído del libro Correspondencia completa. César Vallejo (Pre-Textos, 2011), editado por Jesús Cabel.

     

    París, 14 de julio de 1923

    Mi queridísimo hermanito Víctor:

    El Altísimo permita que mis letras les hallen llenos de bienestar, a papacito y toda la familia. El Altísimo también ya me hizo llegar sin contratiempo alguno, a esta gran capital, que según opinión universal, es lo más bello que Dios ha hecho sobre la tierra. Aquí estoy ya, y me parece todo un sueño, hermanito amado. Un sueño! Quiero llorar ahora, viéndome aquí, tan lejos de ustedes…uf! Muy lejos! Quiero llorar mucho, a torrentes porque mi dolor y mi tristeza asoman a mis ojos y no me dejan escribir…

    París! París! ¡Oh qué grandeza! ¡Qué maravilla! He realizado el anhelo más grande que todo hombre culto siente al mirar sobre este globo de tierra. ¡Oh qué maravilla de las maravillas!

    Llegué ayer 13, a las 7 de la mañana, en el expreso de La Rochelle. Mi salud buena. He visto aún poco. La Torre de Eiffel, Cuartel de los Inválidos, el Sena, el Arco del Triunfo, los Campos Elíseos, el Palacio y el Lago de Versalles. Esto no es nada. París no tiene principio ni fin. Es para no acabar.

    Hoy, 14, es la fiesta nacional de Francia. En este momento acabo de llegar del palacio de la Legación del Perú, donde he sido agasajado con un almuerzo, por invitación del Ministro Plenipotenciario doctor Mariano H. Cornejo. Qué almuerzo más lujoso! Criados de correcto frac lo han servido. Cornejo brindó por la alegría de tener aquí al poeta Vallejo. Éstas son sus palabras textuales. He saboreado el champán auténtico de Francia. Ya han de ver ustedes periódicos, ahí donde se da cuenta de todo esto.

    De España, le escribí a papacito una tarjeta que supongo la habrá recibido ya.

    Hermanito: jamás soñé cuando yo era niño que algún día me vería yo en París, alternando con grandes personajes. Todo me parece que estoy soñando, y me miro y no me reconozco. Tan humildes hemos sido, tan pobres!

    Ahora ya, Dios verá por mí. Confío en él y en él espero. Aquí sigo trabajando una novela para presentarla al Concurso de París de este año, con un premio de 10.000 francos. Dios quiera que yo sea el premiado, con lo que habría yo alcanzado el laurel definitivo y una gloria universal. Dios lo quiera. Yo les avisaré.

    En este hotel, cuya fotografía se inserta en este pliego, estoy alojado. Ocupo la habitación del quinto piso, que verá usted marcada con tinta, de ahí le escribo ahora, a las 5 de la tarde. Llegan del boulevard un murmullo de músicos, risas, voces, traquidos de carros subterráneos, etcétera. Dedico este momento a la sagrada memoria de mi padre y de todos ustedes, que a esta hora, estarán en mi Santiago, y en casita, quizás conversando juntos, riendo o acaso llorando. Pienso en ustedes y la melancolía me ahoga y no puedo más. Yo regresaré a América, Dios lo permita, muy pronto. Vamos a ver.

    París está en pleno verano. Hay un calor horrible.
    Poco a poco hablaré en francés correctamente.
    Escríbanme siempre. No me olvides. A papacito le escribo mañana.

    Díganme cómo va el juicio de agosto. Esto me tiene muy intranquilo.

    A Nestítor le escribo ahora.

    Mi dirección:

    “Monseiur César Vallejo-
    Legation du Perou
    14 Rue Chateaubriand (8º)
    París.”

    Mis caricias y ternuras

    César

     

    ***

    París, 23 de abril 1927

    Mi querido hermanito:

    De la familia de allá no tengo noticias hace cerca de un año. ¿Por qué no me escriben? Usted siquiera debía enviarme algunas letras de cuando en cuando.

    De Néstor recibí ayer una cartita que hoy contesto. Yo siempre contesto las cartas de ustedes, a pesar de la agitada existencia de París.

    ¿Dónde están y qué hacen Manuel y Augusto? ¿Cómo están las hermanitas mujeres? Quiero saber cosas detalladas de ustedes. Escríbame largamente, querido hermano.

    En cuanto a mí me ocupo actualmente de algunos asuntos que ahora definiré y arreglará una vez por todas mi porvenir económico.

    Un abrazo muy grande para usted y para todos.

    César.

     

    ***

    París, 24 de setiembre de 1927

    Mi querido hermanito Víctor:
    Santiago de Chuco

    No recibo cartas de ustedes hace tiempo. ¿Por qué se han quedado así en silencio? Yo les escribo con frecuencia. Solamente de Néstor he recibido hoy, también después de seis meses de silencio, una carta.

    Escríbame siempre con dirección a la Legación como ustedes ya saben.

    Quizás el próximo año vaya al Perú por unos cuantos meses, para volver de nuevo a París. En cuanto yo sepa aproximadamente la fecha precisa de mi viaje le avisaré sin pérdida de tiempo.

    Entre tanto espero las noticias de ustedes siempre.

    Un fuerte abrazo para todos mis hermanitos y toda la familia. Otro para usted muy entrañable de su hermano.

    César.

     

    ***

    París, 18 de junio de 1929

    Mi querido hermanito Víctor:

    Hace mucho tiempo que no recibo cartas de ustedes. Me tienen muy inquieto. Escríbanme siempre. No me olviden.

    Le ruego mandar decir una misa al Apóstol a mi nombre. Una vez que sea dicha, le suplico me lo indique, diciéndome el día y la hora en que ella se ha realizado. Le he pedido al Apóstol me saque bien de un asunto. Le suplico mucho que mande decir esa misa. Así me he encomendado ya.

    Muy posible es que este año regrese a América. Les avisaré la fecha de mi viaje.

    Ruego a Dios por todos ustedes.

    Un abrazo amoroso de su hermano que nunca le olvida.

    César.

     

     

     

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