Celacanto: cuando los libros van en busca de lectores

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Paul ForsythTessey, del comité editorial de Celacanto, junto a los cuatro primeros lanzamientos del sello. (Foto: Marco R. Colombier).
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Puede sonar a romanticismo, pero la propuesta de la editorial Celacanto es real. La idea es simple: acercar a los lectores a las obras literarias de manera más directa. ¿Cómo así? La respuesta también es sencilla: sus publicaciones se distribuyen gratuitamente. Sobre esta iniciativa conversamos con Paul Forsyth Tessey, uno de los integrantes del comité editorial de este nuevo sello.

 

Por Marco R. Colombier

En el Perú la mayoría de publicaciones de editoriales independientes suelen tener dificultades para encontrar lectores: sea porque estos no conocen los libros o los autores, porque las librerías no aceptan mostrarlos, o acaso porque el costo es muy elevado para el lector común. Ante esta situación, los poetas Paul Forsyth Tessey y José Miguel Herbozo han puesto en marcha el sello editorial Celacanto, que se propone publicar y distribuir libros gratuitamente en las librerías de Lima y otras ciudades del Perú. En esta entrevista, Forsyth Tessey comenta los entretelones de este proyecto y la escritura de su nuevo poemario, Anatomía de Terpsícore.

 

¿Qué hay que tener para iniciar una editorial independiente en Lima?
Muchas ganas e ideas. Ganas de participar de la cultura y de estar en contacto con buenos libros y escritores, pero principalmente con gente que sepa y quiera aportar. E ideas con respecto a qué es editar un libro (lo que suele hacerse acá sin mucho entusiasmo ni respeto por el texto), ideas que se puedan organizar en torno a la creación, la lectura y la difusión de libros de una manera articulada y coherente.

 

¿Cuál es la propuesta editorial de Celacanto?
Tenemos muchos objetivos. Primeramente, acompañar al autor en la edición del texto, establecerlo, fijarlo (aún sabiendo que es casi un organismo vivo). Por otro lado, queremos que se genere una comunidad compuesta por escritores y lectores, de modo que los intermediarios que suelen ser parte del proceso de distribución de los libros queden de lado (incluidos los mismos editores). Por lo general, vemos que cuando los escritores usan las vías convencionales de edición y distribución de sus libros, invierten su propio dinero y esperan que el libro sea leído. Pero la realidad es que, finalmente, los libros acaban en estanterías, en almacenes, y esto resulta frustrante para el escritor, ya que el objetivo principal de la publicación –que es ser leído– no se logra. Por el lado del lector, éste va a una librería y encuentra que generalmente los libros tienen un costo excesivo que no les corresponde, o que no hay libros, ve a saber tú…

Otro de los objetivos es que la comunidad se fortalezca y sostenga a través del espíritu del regalo que significa hacer un libro, publicarlo, distribuirlo y difundirlo. Estamos tratando de hacer que se lea antes a los libros que a los autores (práctica desgraciadamente común en nuestro medio), lo que implica hacer un esfuerzo por dejar el ego de los autores de lado. En nuestros libros, por ejemplo, no tenemos fotos, prólogos, comentarios ni contratapas aduladoras, con el fin de lograrlo. Queremos que el lector se enfrente directamente con el texto. Insisto: que empiece a leer libros y deje de leer autores, que es parte del gran problema de nuestro mundillo literario. Ejemplos sobran: un paseo por la web o el Facebook te va a dar una idea bastante clara de a qué me refiero.

 

¿Cómo encontrar autores dispuestos a trabajar bajo este método?
Con paciencia. No estamos dispuestos a perseguir a nadie. Lo que tenemos es propuestas con las que vamos a conocer a los escritores. Si los autores están interesados en cómo trabajamos los libros, pues bien, en buena hora. ¿Cómo los encontramos? Si bien nos envían manuscritos de vez en cuando al correo de la editorial, la mayoría de nuestros autores han llegado a través de un contacto directo, sea porque ya los conocemos o porque nos han buscado de manera expresa. Hay un comité compuesto por José Miguel Herbozo, por mí y otras personas cercanas al proyecto, quienes, en conjunto, decidimos si queremos o no participar en la producción de tal o cual libro, lo que empieza, obviamente, por la edición del texto, práctica poco común en nuestro medio. Sin embargo, creemos que el proyecto tiene cabida para todos, al margen de la edad (viejos, jóvenes, niños), el género, la procedencia o si ha publicado antes…Categorías que, para nosotros, no son realmente importantes. Queremos gente interesada en hacer libros, leer libros, hablar de libros, dejando siempre los egos de lado.

 

¿Cuál es el objetivo de la distribución gratuita de libros?
El regalo tiene un cierto poder, un cierto espíritu que siempre es bienvenido. Queremos, además, que los lectores –que muchas veces se hacen de excusas para no leer– reciban de muy buena gana lo que tenemos para ofrecerles. Son libros de regalo y de muy buena calidad, no solo en el texto sino en el objeto mismo, el diseño, la diagramación… Definitivamente, queremos quitarles a los lectores flojos las excusas que manifiestanpara no leer; queremos que vayan a las librerías, pidan sus libros, regresen a casa y los lean. El objetivo elemental es, por supuesto, que tanto los lectores como los mismos escritores lean más.

 

Libros Celacanto

¿Cómo surgieron los primeros cuatro libros de Celacanto Poesía?
El proyecto nace como una inquietud entre José Miguel Herbozo y yo. Lo hemos madurado a lo largo de un año. José Miguel tenía un libro preparado desde hacía unos años y yo también tenía uno. Contactamos a JorgeFrisancho, que tenía una antología personal (una selección que él mismo había hecho de sus propios textos con un orden especial, que buscaba borrar las líneas entre uno y otro libro publicado en el pasado, de modo que se pudiera ver una sola obra). Nos pareció un proyecto interesante y, en efecto, los poemas de Jorge son muy buenos y se dejan leer con la fluidez que ha buscado articular. A Fernando Reverter lo conocí por los muchachos de Durazno Sangrando, el colectivo de difusión y creación de poesía que en los últimos años ha organizado numerosos recitales y un festival de poesía. Fernando también tenía un libro preparado desde hacía unos años que había escrito en Buenos Aires.Lo leímos y nos gustó la singularidad de su voz, su poderosa articulación de imágenes en los poemas. Ahora bien, fuera de los gustos personales (que son siempre, aún en nivel de intuición, un poco engañosos pero no menos válidos), creemos que tiene mucho talento y harta chamba de lectura por ofrecernos a los lectores.

El libro de José Miguel, El fin de todas las cosas, es, en mi opinión, un excelente libro y ya estaba listo para salir. Él había estado ya en conversaciones con otras editoriales pero sin el resultado que él esperaba. Finalmente, decidimos generarnos una casa propia (el sueño, ¿no?) para hacer los libros que queramos, tal y como los queramos. Lo mismo sucedió con el mío, Anatomía de Terpsícore, que ya tenía un par de años escrito. He editado antes dos de mis libros antes como edición de autor (uno de sello circunstancial) y este iba a ser un tercero como edición de autor… Pero no había ya más excusas, era lógico incluirlo en el catálogo de la editorial. Lo natural sería que nuestros propios libros encuentren su lugar en esta casa, y aunque eventualmente también se canalizarán por esta vía, el proyecto no “es” nuestro, de modo que no podemos ni estamos interesados en coparlo. Hemos salido con cuatro libros de golpe y esta es la idea que queremos mantener: sacar “de golpe” un grupo de libros, una vez al año, para luego hacer las presentaciones del caso.

 

¿Por qué publicar poesía en el Perú?
Esa es una pregunta complicada (y un tanto engañosa) de responder, pero quizás apropiada, sobre todo en un lugar donde se escribe y se publica tanta poesía. Creemos, simple y llanamente, que tenemos buenos poetas cuya obra debería que ser difundida, pero, sobre todo, leída, al margen de si se publica mucha o poca poesía en el Perú, donde la cantidad no es un problema, sino la calidad de lo comúnmente publicado. Consideramos que los nuestros, son buenos libros con buena poesía que debe ser leída. Es importante perseverar en esto, persistir en lo que consideramos lo más valioso: la lectura de buena literatura.

¿Piensan incursionar en otros géneros (narrativa, ensayo…)?
Estamos cocinando una colección de narrativa y una colección de traducción(de poesía principalmente, pero también de narrativa, teatro, ensayo). Además de una colección de plaquetas más pequeñas que contengan un solo poema (de corte largo), lo que sin duda significa un reto para cualquier poeta.

 

¿Qué libros preparan para el 2015?
Hemos estado conversando con algunos poetas como Álvaro Lasso, Willy Gómez, Eduardo Cabezudo, pero recién estamos por definir con quienes trabajaremos este año. Hay otros, desde luego; sin embargo, ninguno que esté 100% asegurado.La verdad es que prefiero guardarme la sorpresa para julio de este año.

 

DISECCIONANDO A LA MUSA DE LA DANZA

Anatomía de Terpsícore¿Cómo fue el proceso de escribir y corregir Anatomía de Terpsícore? En una entrevista dijiste que El Oscuro Pasajero (Trashumantes, 2013) lo corregiste un millón de veces…
Escribí este libro de manera muy sistemática a lo largo de seis meses en el 2012, durante el embarazo de mi mujer. Fue un libro bien difícil de escribir, por un lado, porque vivir con una mujer embarazada es una experiencia en sí misma muy rica y gratificante, pero muy intensa también (más aún si consideras que encima tiene uno que ir a trabajar, que ya de por sí lo es), y la escritura demandó casi mi entera atención.Y por otro lado, doblemente, porque el estudio paralelo exigía mucha atención y una mente despejada, y porque las necesidades inherentes al libro, como la estructura, la diversidad de registros y fuentes, la pluralidad de personajes, lo narrativo, etc., exigían, a su vez, un arduo trabajo creativo, imaginativo diría. Tenía el interés de escribir sobre la danza. La excusa la tomé de mi mujer,que ha sido bailarina. La excusa griega, por otro lado, tan literaria, hizo que regresara al estudio sistemático de los clásicos (un gusto personal), y fue en este camino de lectura y escritura que el libro surgió por sí solo, escurrido, filtrado a través de consideraciones como las que he indicado. Había muchas variables: Terpsícore es la musa de la danza y la séptima en nacer. Es un personaje de segundo o tercer orden; es difícil encontrar referencias directas (y concretas) a ella. Sin embargo, que no hubiera casi nada “concreto” sobre Terpsícore me dio la oportunidad de inventar muchos detalles y episodios (no todos, aunque los escenarios y los personajes han salidos todos de referencias e historias específicas de la mitología). La corrección, más bien, fue odiosa como lo fue tediosa: el libro era muy largo y eso dilató mucho el proceso; había que darle especial atención y tiempo (sumado a mis otras actividades), aunque al final me fue imposible evitar algunas erratas.

 

Al inicio del libro hay un texto en que se afirma que se trata de una traducción tuya de un manuscrito antiguo de un poeta griego, que había sido recuperado por arqueólogos. Esta nota es lo suficientemente sorpresiva e inusual para, incluso, creérsela…
Es parte del juego de jugar con lo real. La Suda es un documento verdadero. En él se encuentran muchos textos antiguos que hasta ese punto aún no había descubierto Occidente. Una de las cosas interesantes de la literatura es, desde luego, la posibilidad de jugar abiertamente con las fuentes. El juego, además, permite no tomarnos tan en serio las cosas. La idea era generar un texto que, pese a haber sido escrito por mí, pareciera no haberlo sido en lo absoluto. Creo que es importante para un escritor jugar con distintos registros literarios, al margen de si es narrador o poeta. No solo me pareció valido como camino, sino que significó una experiencia valiosa para mí, en términos de escritor. Uno hace el libro que quiere y, en este caso, hice un libro sobre el embarazo de mi mujer: Terpsícore es un personaje que, al igual que ella, también sale embarazada y recorre el caminohacia su parto.

Por otro lado, regresar al estudio de la mitología y la literatura clásicas, como es fácil suponer que hice, me permitió encontrar muchísimos personajes que cabían bien en la historia que podía (y quería) contar. Encontré, por ejemplo, a Ilitía, la diosa del parto, que se desdoblaba cuando sacaba a uno de los hijos, mientras que, en su doblez, levantaba a los ya paridos y los exponía a la luz de la Luna. El libro está lleno de personajes como este y algunos episodios concretos, como el robo del ganado de Apolo por Hermes cuando este tenía apenas unas cuantas horas de nacido. Por supuesto, muchas de las cosas que uno encuentra resultan útiles, pero no todo sirve. Lo interesante de esto es que me ayudó a darme cuenta que uno puede hacer lo que le dé la gana cuando de escribir se trata.

 

En este caso, estás en el siglo XXI, escribiendo acerca de experiencias tuyas, pero echando mano del imaginario griego.
Sí. Mi mujer es Terpsícore y Terpsícore es mi mujer. Es mi musa, pero a la vez no lo es. En lo personal,tengo a la literatura griega como la base de toda nuestra literatura occidental (que no es lo mismo que decir de la literatura en general, ojo), con todas las formas que ha ido tomando a lo largo de la Edad Media, el Renacimiento…El Siglo de Oro, por ejemplo, es riquísimo en reescrituras de los mitos griegos y latinos. En el sigloXX tenemos el famoso caso del Ulises de Joyce, la obra de Pound, entre otros. Ejemplos sobran. A mí me interesó un personaje de segundo o tercer orden porque, precisamente, no había casi información que la definiera, pero sí mucho que inventar al respecto. La poesía también es ficticia, también es fantástica y falsa, pero por ello no menos verdadera.

 

¿Es necesario conocer el universo personal del autor para leer un libro de poesía?
En este caso, creo, se trata de datos que en el fondo no importan para disfrutar el libro. Podría no decirte nada de esto, y el libro debería leerse tal cual. Todo en el libro es inventado. Por supuesto, juego con esta noción de realidad y fantasía. La nota inicial sirve, justamente, como entrada a este juego, y te hace dudar… Hay quienes se han acercado y me han preguntado si leo griego antiguo. Y la verdad es que no, pero no importa realmente. Importa el texto: la idea es, aquí, leer el libro y no leerme a mí, como al autor, ni considerar mis coordenadas personales. Que no son sino satelitales al texto.

 

¿Es la primera vez que haces una investigación previa para escribir un libro?
Definitivamente. Es poco común y probablemente muchos “piteen” por ello (por usar un término muy peruano). Mucho se cree que la poesía es un asunto “místico”, de “contacto con los dioses”, o que es algo visceral y así y asá, y la verdad es que si bien creo que algo de eso hay, también considero que estamos llenos de prejuicios. La poesía puede ser lo que nos dé la regalada gana. El estudio no tenía otro fin que satisfacer mi propia curiosidad como lector y mis necesidades intelectuales. Sin embargo, me dio puntos de referencia, me dio excusas, puntos alrededor de los cuales poder imaginar, crear. Esto no tiene nada de “frío”. Fueron, más bien, cinco o seis meses bastante febriles, porque además la escritura no es algo que uno solo hace cuando está tecleando. Cuando no estás escribiendo, cuando piensas, cuando estás en el micro, cuando lees, cuando no lees, cuando trabajas, cuando estás con tu mujer, con tu hija, cuando haces cualquier otra cosa que no sea escribir, también escribes. Creo que no hay formas únicas para hacerlo. Esta es una más, en el gran mar de las formas. En mi opinión, quien te diga “la cosa es así y se escribe así”, te está mintiendo y con seguridad está lleno de prejuicios y pura mierda mental. Lleno de miedo.

 

BONUS TRACK: Vea el video de nuestra charla con Paul Forsyth Tessey

 

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