Bob Dylan, Nobel de Literatura 2016: el poeta que canta

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Antes había que ir corriendo a las librerías a buscar los libros del Nobel de Literatura, ahora hay que recopilar sus discos en YouTube, Spotify o en plataformas afines. La Academia Sueca dio una gran sorpresa este jueves al anunciar al cantante y compositor estadounidense Bob Dylan como Premio Nobel de Literatura 2016.

«Por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense», fue el sustento dado por la secretaria Permanente de la Academia Sueca, Sara Danius.

En una entrevista hecha por la misma Fundación Nobel al ser preguntada por esta sorpresiva decisión, Danius dijo: «¿Por qué? Porque es un gran poeta«. Además, espera que no haya críticas, pues los méritos como compositor de Dylan son reconocidos desde hace mucho tiempo. «Si miramos miles de años hacia atrás, descubrimos a Homero y a Safo. Escribieron textos poéticos hechos para ser escuchados e interpretados con instrumentos. Sucede lo mismo con Bob Dylan. Puede y debe ser leído», agregó.

A ver, intentemos resumir la vida del Nobel. Su nombre real es Robert Allen Zimmerman. Nació en Minnesota, Estados Unidos, un 24 de mayo de 1941. Es un prolífico compositor, cuyo trabajo más célebre data de la década de 1960, un periodo de por sí intenso, convulso, donde la protesta social afloraba. Empezó como cantautor de música folk, luego pasó por el rock y el blues. Luego inició una nueva etapa por su conversión al cristianismo. Composiciones emblemáticas de Dylan son «Blowin’ in the Wind» y «A Hard Rain’s a-Gonna Fall», cuyas letras son de protesta.

En 2007, Dylan había recibido el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, y un año después recibió un reconocimiento honorífico en los Premios Pulitzer en mérito a «su profundo impacto en la música popular y en la cultura americana, marcado por sus composiciones líricas de extraordinario poder poético».

«La canción, como una de las más altas manifestaciones de la poesía, ha llevado a Bob Dylan a ganar, con justicia, el Premio Nobel de Literatura 2016. Las letras de sus canciones de protesta durante los años sesenta calaron en las conciencias de los jóvenes que luchaban contra el horror de la guerra y la discriminación. Solo escuchemos la memorable Blowin in the wind para apreciar su alta calidad humana y poética. La Academia Sueca se honra y nos honra a todos con este premio«, señaló el escritor peruano Jorge Valenzuela al no ocultar su emoción por este premio a Dylan.

Por su parte, el escritor Francisco Ángeles dijo, a través de su Facebook: «¿El Premio Nobel a Bob Dylan puede ser leído cómo síntoma de un cambio de época, la hecatombe final de la literatura, el triunfo definitivo de los estudios culturales, el final de una época y otros apocalipsis? Puede ser, pero ese discurso es viejo: Winston Churchill ganó el mismo premio hace más de sesenta años por ‘su brillante oratoria’. La respuesta está en otro lado: se había estado hablando del ‘factor Donald Trump’ en el Nobel de Literatura de este año con dos conclusiones opuestas: era imposible que este año la Academia Sueca premiara a un escritor estadounidense porque se corría el riesgo de que, si ganaba Trump, el galardonado no fuera a decir nada sobre el tema en su discurso de aceptación de diciembre; pero también se podía concluir exactamente lo contrario: era el momento, después de 23 años, de premiar a un escritor de Estados Unidos en la medida en que encarnara todos los valores anti-Trump. Quizá esta segunda lectura fue la que ayer disparó a Don DeLillo en las apuestas; quizá también motivó a que Joyce Carol Oates escribiera 400 twitts contra Trump. Claro que una figura mucho más popular que esos dos escritores (y que Roth, McCarthy, Pynchon, Ashbery y todos los otros juntos) encajaba mucho más bonito en la foto. La conclusión, por tanto, está menos relacionada al final de una época para la escritura y el advenimiento de una nueva etapa de cultura trans-post-hiper-digital, y más vinculada a un aspecto que siempre fue evidente pero nunca tanto como hoy: que los premios ‘literarios’ son en realidad premios políticos, casi nunca literarios».

«Hay cierto desconcierto ante el Nobel otorgado a Dylan, cuya grandeza musical es difícil de discutir. Triunfo de la sociedad del espectáculo o un movimiento demasiado audaz, demasiado descolocador (y descorazonador) para la idea petrificada de literatura que la mayoría de nosotros manejamos? Quizá sea el momento de pensar en serio cuál es la naturaleza y la función de la literatura hoy. Quizá algo haya muerto o mutado y no nos hemos dado cuenta», señaló el autor Marco García Falcón.

¿Y Philip Roth? Con este Nobel a su compatriota quizás la espera sea aún larga.

 

 

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